VAGINISMO

DRA. NORMA E. PEREYRA

Ayudante de Cátedra de la AMHA - Asociación Médica Homeopática Argentina

 

                El vaginismo es la pérdida del manejo de la capacidad voluntaria de los músculos del periné que rodean a la vagina. Cada vez que se intenta la penetración, estos músculos “se cierran”, haciendo imposible la penetración. Muchas son las sensaciones que aparecen en este momento, asociadas a un real dolor de los mismos: miedo, bronca, rechazo (inconsciente pero real). Como muchos trastornos de la sexualidad, el vaginismo responde a numerosos factores que se relacionan e intrincan con la historia, los valores, la educación de la mujer.

            Debe ser diferenciado de la dispareunia: en este caso hay penetración, pero el dolor es intolerable.

            Las consultas sobre vaginismo eran más frecuentes hace algunos años, cuando al iniciar sus relaciones sexuales, las jóvenes “se cerraban” por: miedo al embarazo, miedo a desobedecer el mandato familiar, miedo a lo desconocido (era infrecuente la información sobre sexualidad que se brindaba en esa época).

            Descartando las causas orgánicas, generalmente son mujeres que le temen a la sexualidad, a veces por fantasías terroríficas; por miedo a ser dañadas o castigadas o despreciadas; por asco (antiguamente la sexualidad para la mujer fue considerada como sucia, denigrante, indigna; sólo se accedía a ella para procrear); o por rechazo al acto sexual (algunas mujeres tienen algún motivo específico que ocasiona cierta agresividad hacia un hombre determinado, y otras veces  hacia todos los hombres). Tienen miedo a tener hijos, miedo a su propio placer.  Pero detrás de todos estos miedos está la culpa, que suele provenir de conflictos viejos, probablemente de su infancia.

            También puede ocurrir el vaginismo por falta de lubricación vaginal. Esto puede deberse a causas psíquicas u orgánicas. Una de las causas orgánicas se debe a la falta de estrógenos, que son los que lubrican la vagina, mantienen su trofismo y producen la descamación de las capas superficiales de la misma (proceso totalmente normal). Esta falta de estrógenos ocurre normalmente después de un parto o en la menopausia. En otros casos, por alguna enfermedad orgánica de origen ovárico o hipofisario. Una de las causas psíquicas de la falta de lubricación,  puede deberse a que la pareja desconoce los secretos de los juegos amorosos, desconoce la necesidad de crear situaciones eróticas para despertar las ganas: el darse los tiempos necesarios para disfrutar con placer la relación.

           

            El vaginismo se puede tratar perfectamente con MEDICACIÓN HOMEOPÁTICA. Se hace un enfoque de la totalidad de la paciente, con su remedio constitucional o de fondo. Los resultados son muy buenos, sin necesidad de llegar a utilizar los métodos invasivos de la medicina tradicional. Asimismo es necesario hacer una consulta psicológica conjuntamente.

            Previamente se debe visitar al Ginecólogo para descartar cualquier problema orgánico. A veces no es infrecuente encontrar hímenes gruesos que son imposibles de penetrar. Esto se soluciona con anestesia general y un pequeño corte. Otras veces en la entrada de la vagina (periné), puede haber una cicatriz dolorosa debida a un parto anterior, o a una violación. También el problema orgánico puede deberse a infecciones genitales anteriores. Y otras muchas causas orgánicas más.

            Muchas mujeres optan por la consulta a la Ginecóloga y no al Ginecólogo. Esto es debido a la fantasía que tiene la mujer de que el hombre intenta destruirla. La presencia de una mujer, una madre permisiva, le permitirá crecer y aceptarse en su femineidad, y no rechazar al hombre.

            También se recomiendan terapias sexuales breves, donde se pone énfasis en el conocimiento del propio cuerpo con técnicas corporales; de cómo funciona el aparato genital, tanto del hombre como de la mujer, etc. En estas terapias sexuales breves se trabaja con ambos miembros de la pareja.