Reportaje a Silvia, paciente del Dr.  Gerardo Morriello (Testimonio)

Contáme, ¿cómo llegaste a la consulta?

Totalmente desestructurada y perdida, sin ver ningún camino, nada ni nadie me podía ayudar, ni me entendían. Fui derivada por otra paciente tuya, que la curaste de un trastorno abdominal (colon irritable), y había leído un artículo tuyo que decía que la homeopatía unicista apunta al ser que sufre íntegramente, alguien que te va a escuchar por completo. Esto fue el 3 de Mayo de 1989, tenía 21 años y estaba casada.

¿Qué síntomas tenías?

Tristeza y depresión profunda, pérdida total de la confianza y una angustia muy grande; y sufría de rinitis crónica, anginas a repetición y muchas otras patologías. Lo más fuerte que me pasó fue sentir que alguien entienda tu alma y tu espíritu. Ya no me interesaba el cuerpo, yo sufría integralmente. Tomaba Octanil hacía muchos meses, y así estaba...

¿Cómo fue tu primer consulta?

Me dijiste, “yo te voy a curar” y te tuve confianza, fue un quiebre, venía haciendo terapia y me fue fácil asumirlo y entenderlo. Pregunté si me iban a agravar los síntomas y me puse contenta con mi primer laringitis, porque sentía que arrancaba mi curación. Esto ocurrió al día y medio de tomar el Pez Leoninum y la familia estaba casi desesperada, tenía casi 40 grados de fiebre y me sentía feliz y leía sobre homeopatía. Yo confiaba y sentía que me hacía bien. También tenía fobia a estar sola y eso me mejoró enseguida, sentía como un fuego que me salía del abdomen.

¿Qué otras cosas recordás?

Que alguien me entendiera lo que me estaba pasando, aunque no le pusiera un nombre, un diagnóstico, que era un médico respaldado por su capacidad y sus estudios. Yo no sólo sentía que me dolía el estómago, sino el alma, todo mi ser. Siento que hay un antes y un después del Yoga y la homeopatía, es poder buscar ser feliz y trascender. Después de casi 14 años de tratamiento, siento que tomé el camino correcto.

¿Cómo siguió tu relación con la homeopatía?

Después de que yo me atendí, la familia se asombró de lo que me pasaba. Al mes mi hermanita (Gabriela) tuvo anginas pultáceas y fue a la consulta y se le fueron para siempre, sin tomar nunca más antibióticos. Además después de tomar Ostrearum se le curaron los forúnculos, los temores a todo. Luego vino el resto de la familia, hasta mi Papá que era un descreído, era muy hipertenso, obeso y descuidado para con su salud, y anduvo muy bien con Sublimatum que lo equilibró en la presión y lo calmó, empezó a tener actitudes amorosas y dejó de comer salados, bajó de peso y hasta empezó a hacer alguna clase de Yoga.

¿Otras experiencias que te hayan llamado la atención en estos años de tratamiento?

Yo derivé mucha gente, y se hubieran perdido la oportunidad de curarse, como por ejemplo mi vecina de enfrente, con un cálculo renal, al que despidió con una sola dosis de medicamento. Otra gente, como el hijo de un amigo, que se curó el asma con tus medicamentos; muchísima gente sabe lo que es ser un paciente homeopático, gracias a que yo empecé con mi tratamiento.

¿Cómo era la frecuencia de tus consultas?

Al comienzo eran cada 40 o 45 días, luego cada 2 o 3 meses y cuando necesitaba, consultaba telefónicamente. Después de comenzado el tratamiento, decidí ser Mamá y tuve mellizas y aunque tuve algunas fobias, no tomé ninguna medicación en todo el embarazo. Me atendió tu amigo, el Doctor Pascual y tuve un parto natural, espontáneo. Era y soy vegetariana y no tuve ningún problema.

¿Dudaste en tratar con homeopatía a tus hijos?

No para nada, sólo temor a no darles la vacuna Sabin. A los 4 meses comenzaron a tratarse con homeopatía hasta el día de hoy, pasaron todos sus resfriados y fiebres sin medicamentos alopáticos; una sola vez tomaron antibióticos por una otitis que se le hizo larga.

¿Del futuro del tratamiento qué esperas y a quién se lo recomendarías?

A la homeopatía hay que darle su tiempo, curarte en serio no tiene tiempos. La ansiedad le juega en contra al tratamiento, hay que pensar cuánto tardaste en enfermarte. Cada tanto alguna recaída tuve pero sé que voy a estar bien, el remedio saca todo hacia fuera. Yo se la recomendaría a la homeopatía a cualquier persona que no sienta el bienestar físico, sentir paz interior, calma, optimismo, completud y ganas de agradecer a Dios y a cada uno que te dé una mano. La trascendencia, como dicen ustedes, es lo que espero para el futuro y quizás irme a vivir al sur.

Para terminar te agradezco por tu tiempo. ¿Querés contarnos algo más?

Sí, quiero decirles que este es un método que puede tardar un poco, no es tóxico en absoluto, no produce efectos adversos y se puede volver atrás si no encontrás el medicamento de entrada, no corre riesgos la curación. Que tenga a Dios como fin último y que ilumine al Médico para encontrar la dilución justa para cada uno y confiar.