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La Homeopatía Unicista Hahnemanniana postula
que el hombre se enferma como totalidad. Es decir: no sólo
el cuerpo se enferma, sino la unidad que conforman cuerpo - mente
- espíritu.
Cuando existe una desarmonía energética, la primera
en detectarla es la mente, y esto va a traducirse en sensaciones y
síntomas, tales como ansiedad, angustia, temores diversos (a
la muerte, las tormentas, animales, ladrones, fantasmas, etc., etc.),
preocupación por la salvación de su alma, sensación
de culpa, inquietud, irritabilidad, entre otros.
Si estos síntomas no son tratados de un modo adecuado (corrigiendo
la desarmonía energética que los originó) la
enfermedad sigue avanzando. Entonces pueden agregarse algunas manifestaciones
físicas, tales como: tendencia a las anginas y resfríos,
propensión a diarreas y trastornos gastrointestinales, problemas
en la piel, etc.
En general, en esta etapa se recurre a algún tipo de tratamiento.
Si estas medidas tampoco van a la causa (que es la desarmonía
de la Energía Vital), veremos entre otras cosas la tendencia
a recidivar (volver a aparecer). Si se buscan recursos más
drásticos, como por ejemplo, operar amígdalas y adenoides,
la energía vital desarmonizada ya no podrá expresarse
por esa vía y lo hará, por lo tanto por un órgano
más importante. Por ejemplo: los pulmones, haciendo bronquitis
a repetición o asma bronquial.
Esta explicación es simplemente un ejemplo para entender como
trabaja nuestra Energía Vital y a que cosas debemos estar atentos
para saber si estamos o no en armonía.
También es útil para darse cuenta que para llegar a
alguna de las enfermedades llamadas "incurables" es necesario
en general atravesar un largo camino de tratamientos, generalmente
inadecuados, entremezclados con intentos de la Energía Vital,
de preservar órganos más vitales (corazón, cerebro,
etc.) haciendo para ello el organismo: gripes, gastritis, bronquitis,
eczemas, etc. que son manifestaciones más superficiales.
Digo en general, porque hay casos de niños muy pequeños
y aún bebés que tienen cáncer, leucemia, o enfermedades
auto-inmunes. Pero esto tiene que ver con el hecho de que nacen con
una gran desarmonía, producto de una combinación de
herencia más predisposición individual.
En un adulto que padece una enfermedad de este tipo se da, también,
esta combinación, pero por tener una buena Energía Vital
se mantuvo muchos años en latencia, hasta que un tratamiento
inadecuado o una circunstancia traumática de la vida, mal resuelta,
dan lugar a la manifestación de la enfermedad. Para la Homeopatía
Unicista no existen enfermedades curables e incurables como clasificaciones
fijas, lo que existe son: enfermos curables y enfermos incurables.
El Médico Homeópata Unicista puede curar un enfermo
si logra observar y extraer una serie de signos y síntomas
que individualicen a esa persona y que como consecuencia, permitan
encontrar el medicamento (uno solo, por eso Unicista) que lo cure,
y que llamamos Simillimum.
Como ejemplos de signos y síntomas individualizantes, voy a
dar sólo algunos de los miles que existen en los diferentes
niveles: miedo de estar solo, miedo a la pobreza, temor al futuro,
falta de confianza en sí mismo, timidez, desconfianza, celos,
egoísmo, meticulosidad obsesiva, deseos suicidas, cólera
violenta, avidez por comer dulces, grasas, frutas, comida muy salada
o condimentada. Rechazo por la carne, los dulces o la sal. Transpiración
en la cabeza durmiendo de los pies con mal olor.
Vértigo en lugares altos, o viajando. Dolor de cabeza por sol
o por mala digestión. Insomnio, sueños de volar, o que
entran ladrones. No tolerar el calor, o la humedad, o el frío,
etc., etc., etc.
Para ser más claros veamos algunos ejemplos. En Octubre de
1983 Pedro llegó a mi consultorio, acompañado por su
esposa. El motivo de consulta era una gastritis, que llevaba varios
meses y no lograba terminar de aliviar. Fuera de esto no había
tenido en su vida (entonces tenía 58 años) ninguna enfermedad
importante.
Por lo tanto comienzo a indagar en la vida de Pedro, para determinar
quién es y cómo es.
Le expliqué a ambos que es fundamental para conseguir una cura
definitiva conocer a la persona en profundidad y determinar todas
sus características para encontrar su Simillimum.
- Cuénteme ¿cómo es su carácter Pedro,
su forma de ser?.
- Mi carácter es "normal".
Le explico que para la Homeopatía no existen personas normales
y anormales. Sólo diferentes, y que esas diferencias son las
que determinan cual será su remedio. Pero ni Pedro ni su esposa
parecieron entender, por lo que traté de ser más específico.
- ¿Qué cosas lo enojan, lo irritan ó fastidian?.
- Ninguna en particular
- ¿Cuáles son sus temores?
- No le tengo miedo a nada. Yo soy una persona muy religiosa, y en
la Biblia está escrito que el ser humano no debe enojarse,
ni tener envidia, celos o temor porque eso lo aleja de Dios.
- Bueno, esto es cierto, pero como somos seres imperfectos y estamos
enfermos, estas cosas nos pasan y, el tratamiento homeopático,
además de curarle la gastritis, también lo ayudará
a modificarlas.
Pedro y su esposa seguían sin comprender.
- ¿A qué cosas es sensible, qué cosas lo emocionan,
lo conmueven?.
- Las cosas que conmueven a cualquier ser humano.
- ¿Cuáles en particular?.-
- Todas.
Decidí encarar otra táctica.
- Por qué no me cuenta ¿cómo era antes de abrazar
la religión?.
- Eso fue hace mucho tiempo, no lo tengo muy claro.
- ¿Cómo fue su infancia y cómo era su forma de
ser de chico?
- De mi infancia no recuerdo absolutamente nada. La tengo completamente
borrada.
La impaciencia y la desesperación se iban apoderando de mí.
Ya habían transcurrido 60 minutos de consulta y aún
no había podido extraer un solo síntoma. Decidí
hacer preguntas más generales.
¿Cómo duerme?
- Bien.
- ¿Sueña?
- No. Nunca sueño, o no lo recuerdo.
- ¿Qué le gusta comer?.
- De todo.
- Claro, ¿pero qué gustos prefiere?, los dulces, la
sal, los condimentos, la grasa, las cosas agrias.-
- Nada en particular.
- ¿Qué sufre más, el frío o el calor?.
- Ningún clima me afecta.
Finalmente me resigné y les dije (su esposa tampoco aportó
el mínimo dato).
- Vean, si bien su enfermedad orgánica no es seria (gastritis),
Ud. no es pasible de ser tratado con Homeopatía.
Fue mi primer frustración como Homeópata.
Para la Homeopatía este es un caso de incurabilidad.
La curación no es sólo una mera desaparición
de la enfermedad física que el enfermo padece.
Curarse significa cambiar de actitud vital. Dejar de ser la persona
que vive para sus requerimientos egoístas e infantiles, para
convertirse en un ser dativo y altruista.
Para saber que el camino curativo que emprendimos es el correcto debe
cumplirse una de las Leyes fundamentales de la Homeopatía:
LA LEY DE CURACIÓN.
- La enfermedad debe curarse siempre de adentro para afuera. Si tenía
una gastritis y desaparece y aparece una hipertensión arterial,
significa que el enfermo está peor, se produjo una inversión
de la ley de curación, que se denomina SUPRESIÓN.
En cambio, si con la desaparición de la gastritis aparece una
erupción en la piel, esto es que está en el camino correcto
y no debe hacer nada por eliminar el síntoma nuevo que apareció.
- La curación, por lo tanto debe ser de síntomas más
profundos a otros más superficiales.
Si una persona está con una gran depresión, y con la
mejoría de esta aparece ansiedad y temor, significa que está
en el camino adecuado.
- Los síntomas deben desaparecer de arriba hacia abajo, de
la cabeza a los pies.
Si alguien está con una urticaria en todo el cuerpo, cuando
empieza a curarse, comienza por su cabeza, luego su cuello y así
hasta sus pies.
- Las enfermedades que alguien tuvo a lo largo de su vida y que no
fueron bien curadas, reaparecen en el orden inverso del que aparecieron.
Así, si alguien de chico sufría de eczemas en la piel,
hasta que con "pastillas" y "pomadas" lograron
eliminarlo. Seis meses después empezó con anginas y
otitis a repetición, tratadas en numerosas oportunidades con
antibióticos, pero luego se agregó sinusitis, por lo
que decidieron extirparle las amígdalas y adenoides. Dos años
después comienza con asma bronquial, que es el motivo de consulta
actual.
El sentido correcto de la curación será: 1) Desaparición
del asma, 2)Reaparición de sinusitis y dolor de garganta, de
corta duración que desaparecerán solas, para dar lugar
a 3) reaparición del eczema, que si hubiese sido tratado inicialmente
con Homeopatía, hubiese evitado todo este sufrimiento.
Veamos ahora lo que sería el extremo opuesto al caso de Pedro,
una enfermedad, que para la medicina oficial era considerada incurable,
para la Homeopatía resultó relativamente sencilla:
Fernanda vino a verme hace 8 años.
Tenia entonces 45, casada, 3 hijos pequeños. Sentía
una gran angustia porque traía en sus manos lo que ella consideraba
como su certificado de muerte. Hacia 2 meses que le habían
diagnosticado un cáncer de útero con metástasis,
inoperable. Fue irradiada para aliviar sus síntomas, lo cual
le trajo algunas consecuencias desagradables extras, como que le quemaron
el recto, lo que la hacía evacuar con sangre y dolor.
El pronóstico era nefasto: no más de 3 meses de vida.
A Fernanda pude hacerle una historia clínica, en la que pude
entender que el desencadenante de esta enfermedad fue la frustración
afectiva que sintió por el alejamiento de amigos a los que
creía incondicionales.
Eso le despertó gran resentimiento y haber quedado ligada a
estos hechos que constantemente volvían a su memoria. Por todo
esto no podía aceptar el daño que le habían causado,
y desde lo más profundo de su ser surgía un gran rencor,
que le generaba un intolerable sentimiento de culpa por el daño
que en el fondo deseaba hacia quienes la defraudaron. Le gustaba la
comida con mucha sal. Soñaba que se le caían los dientes.
Se sentía peor cuando iba al mar. Natrum Muriaticum resultó
ser su Simillimum (el de Fernanda, no el del cáncer).
Han pasado 8 años y Fernanda viene a visitarme cada tanto para
contarme que sus controles ginecológicos y ecográficos,
son normales; que aprendió a disfrutar de la vida, su familia,
los deportes con alegría y que ya no está amargada y
ligada a un pasado que la atormentaba ni está condicionada
a que la decepcionen las personas que ama ni al rencor que la paralizaba
por la culpa.
Así como este, puedo mencionar otros casos de CÁNCER,
LUPUS, ARTRITIS REUMATOIDEA, ASMA, etc. con resultados exitosos.
También por cierto puedo nombrar fracasos en los tratamientos,
ya sea por deficiencias en la Energía Vital del paciente, o
por deficiencias mías en poder percibir los síntomas
del enfermo.
LO IMPORTANTE ES COMPRENDER QUE LA HOMEOPATÍA UNICISTA HAHNEMANNIANA
NO TRATA ENFERMEDADES COMO ENTIDADES AISLADAS, SINO PERSONAS ENFERMAS
COMO TOTALIDAD, Y QUE ESTAS PERSONAS PUEDEN SER CURABLES O INCURABLES,
INDEPENDIENTEMENTE DEL DIAGNOSTICO CLÍNICO QUE TENGAN.
PROF. DR.
EDUARDO N. IMVENTARZA
Profesor Titular de Homeopatía Unicista
Coordinador General de la Fundación Centro Argentino de Homeopatía
Hahnemanniana
Miembro de la Liga Medicorum Homoeopathica Internationalis.
Ex Profesor Titular de la Escuela Médica Homeopática
Argentina ¨¨Tomás P. Paschero¨.
Av. Rivadavia 6351- Torre 1-4to. B
(C1406GLG) Capital federal
Tel/Fax 4633-4100/4632-5171
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