Artritis Reumatoidea Infantil

Lic. Liliana Masse

Osvaldo y Cristina son mis amigos desde hace 30 años. Hemos compartido nuestros noviazgos, casamientos y nacimientos de hijos; hemos estado juntos en los buenos momentos y también en las situaciones difíciles.Fue en unas vacaciones cuando Federico, el hijo menor de mis amigos, decidió pasar algunos días en mi casa y compartir juegos con mis hijos.

Cuando la mamá lo trajo me dijo: - en el desayuno trata de darle comida blanda... hasta que comience a mover la mandíbula...

Ahí, en ese momento, tomé consciencia de la gravedad de la enfermedad que Fede padecía.

Desde los 7 años (ese verano tenía 10 años) sufría de artritis reumatoidea infantil. No podía permanecer mucho tiempo de pie, se le hinchaban y le dolían las articulaciones y hasta necesitaba ayuda para sostener la taza de mate cocido.

Mis amigos habían comenzado a transitar un largo y penoso camino. Consultaron con los mejores especialistas y hasta fantasearon ir a vivir a otro lugar en el mundo para curar a su hijo. Los pronósticos eran inciertos.

En la familia de mis amigos la homeopatía no era desconocida, por lo tanto decidieron consultar con el Dr. Vijnovsky. Gracias a su compresión, amplitud de criterio y generosidad les permitió continuar con las dos medicinas durante un tiempo.

Es difícil decidir qué es lo mejor cuando se trata de un hijo con una enfermedad grave.

El doctor tenía la certeza que poco a poco mis amigos irían optando sólo por “su medicina”, y así fue.

En marzo de 1990 Federico estaba medicado sólo con medicación homeopática: PTK, TK y Pulsatilla.

Fue una familia que se puso en marcha; buscaron ayuda psicológica, modificaron horarios escolares para que tuvieran tiempo de realizar sus baños de inmersión, lo ayudaban a caminar, realizó kinesiología, masajes, ejercicios en el agua; cambiaron lugares de vacaciones, de recreación.

La medicación homeopática, el vínculo con el Dr. Vijnovsky (como un abuelo y un nieto), la perseverancia y disciplina de Fede, el compromiso y la fuerza de la familia para superar éste trance, fueron los que lograron la recuperación.

El Dr. Vijnovsky pudo ver a su paciente recuperado. Continúa con el Dr. Juan Carlos Pellegrino.

En la actualidad Federico está por cumplir 24 años. Estudia arquitectura, trabaja, sale con amigos, toca la batería en un conjunto musical, esquía, cabalga y ya no es necesario sostenerle la taza cuando toma mate cocido.