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"La cualidad
más alta del hombre es la capacidad de crear y perpetuarse
en su obra más perfecta: el hijo". Arnaldo Rascovsky.
Durante años, los inconvenientes para la procreación
se relacionaron con las más diversas causas. Hubo muchos tabúes,
culpas, y algunas verdades que fueron suavizadas por mentiras piadosas.
Se denomina estéril a la pareja que al cabo de un año
de mantener relaciones sexuales no consigue un embarazo, a pesar de
haberlo buscado. Esterilidad primaria es cuando el matrimonio nunca
logró un embarazo, y secundaria cuando alguna vez lo hubo.
Los factores que impiden la paternidad son de muy diversa índole:
biológicos, sociales, culturales, psicológicos, sexológicos.
En un casi 50% de los casos las causas orgánicas radican en
los hombres (factores masculinos), los cuales muchas veces no están
dispuestos a efectuar los estudios, ya que suponen que su capacidad
fecundante equivale a potencia sexual. Pero actualmente, con la gran
difusión de revistas y notas informativas, este tabú
está siendo mejor entendido, y no ofrecen dificultades para
acompañar a su pareja en los análisis que sean necesarios,
los cuales son mucho más simples de realizar. El otro porcentaje
de causas orgánicas corresponde a la mujer (factores femeninos).
Una vez completados los estudios de la pareja como corresponde, (son
mucho más complejos en la mujer), este diagnóstico de
esterilidad sin causa aparente tiene entonces un impedimento que ya
no pasa por lo físico y orgánico, sino que deriva la
mayoría de los casos en causas psicológicas, y otras
veces sexológicas. Esta pareja "biológicamente"
sana, tiene dificultades que escapan a la "voluntad" consciente
de tener un hijo, ya sea en uno o en ambos cónyuges.
Muchas son las fantasías que despierta la aparición
de un tercero en ese binomio que es la pareja. Así aparece
la sensación de sentirse excluído; probables conflictos
de la infancia en la relación con sus propios padres, con sus
hermanos (celos, hostilidad, rencor, rivalidad); ciertos temores universales:
temor a la muerte, temor al parto, temor al hijo enfermo, temor a
no poder dedicarse a su hijo, etc.
Los factores sexológicos son: en el hombre: eyaculación
precoz, impotencia. En la mujer: el vaginismo, la imposibilidad introductoria.
Las parejas pueden optar también por una ayuda psicológica:
"esterilidad psicógena"; y/o por una ayuda con un
sexólogo: "esterilidad sexológica".
Desde la Homeopatía, se comienza un tratamiento a la paciente
haciendo un enfoque desde la totalidad, dando especial importancia
a los síntomas mentales; de esta manera podemos resolver, la
mayoría de las veces, el problema con el remedio único
que le corresponde en ese momento de su vida, el que actuará
en sus ansiedades, miedos, angustias. Muy probablemente todo esto
haya desequilibrado sus mecanismos hormonales, su capacidad de anidar
a ese producto de la concepción. Si es necesario se trata también
al marido, ya que muchas veces el bloqueo psicológico es debido
a él más que a la mujer.
Y lo he visto en mi práctica médica: después
que la mujer ha seguido infructuosos tratamientos ginecológicos,
la más de las veces sumamente agresivos para el cuerpo y para
la psiquis, un medicamento homeopático bien indicado, en un
lapso no muy largo, logra el tan ansiado resultado. Recordemos que
este remedio indicado para esa paciente, única e irrepetible,
va a equilibrarla energéticamente, en su fuerza vital, dando
lugar a que ese organismo pueda retomar su curso normal (en lo referente
a los miedos, ansiedades o angustias, desequilibrios físicos
o funcionales); es como si "destrabara" eso que le impide
que pueda quedar embarazada.
El tiempo que lleva obtener estos resultados depende de la propia
naturaleza del enfermo en cuestión, por lo tanto el tratamiento
puede durar poco tiempo, o varios meses o aun años.
Una aclaración que hay que hacer es que el remedio no cura,
el que cura es el paciente. La curación es un retorno al equilibrio
de toda la persona.
Dra. Norma
E. Pereyra
M.N. 40.646 - M.P. 45.254
Tel: 4703-2467
www.homeopatiaunicista.itgo.com
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