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La pregunta
no es infrecuente: ¿por qué no se enseña homeopatía
en la Facultad de Medicina? Seguida de inmediato de otra: ¿por
qué los homeópatas no hacen campañas para que se
enseñe homeopatía en la Facultad de Medicina? Ambas preguntas
ocultan, por parte de quienes las formulan, una afirmación: solo
lo que se enseña en la Universidad es verdadero. Todos los conocimientos
que circulan por fuera de ella, carecen del sello que garantiza lo auténtico,
científico, real, incuestionable.
La homeopatía nunca será enseñada en la Facultad
de Medicina, ya que esa institución no toleraría que en
un aula un profesor de Dermatología enseñe que un eczema
se trata con corticoides (pomada o pastillas) mientras que en el aula
vecina un homeópata enseñe que tratar un eczema con corticoides
significa borrar solo la manifestación superficial de un desequilibrio
que en realidad afecta a toda la persona, y que si no se reequilibra la
totalidad, la mejoría (transitoria además) de una parte,
no solo no significará la curación del enfermo sino además,
la agravación de su desequilibrio general. No tolerará que
un profesor de otorrinolaringología (ahora ya hay profesores de
garganta, profesores de nariz, profesores de oído. No sería
raro que muy pronto haya profesores de oído izquierdo y profesores
de oído derecho, o profesores de oído externo, profesores
de oido medio, profesores de oído interno, profesores de estribo,
profesores de martillo...) enseñe que una otitis media recurrente
se cure con antibióticos, más corticoides, más nebulizaciones,
más la colocación de un diábolo, más..., mientras
que un aula vecina un homeópata enseñe que la inflamación
del oído es la punta visible del iceberg, que si no se cura la
totalidad del enfermo, no hay curación verdadera y duradera, y
no solo eso, sino además que la desaparición de los síntomas
de la afección local a la larga dañarán la salud
del paciente. Estos dos ejemplos se pueden multiplicar al infinito.
En un artículo reciente, el periodista político Orlando
Burone escribe: "sin el todo, una sola cosa no es nada" (La
Nación, l8 de agosto de 2002, sec. 7 pág. 4) Un analista
político aplica a su análisis un principio general, que
también rige a la homeopatía y condena a la alopatía,
a corto, mediano o largo plazo, al fracaso.
Una Facultad de Medicina que enseñara homeopatía, sería
una institución contradictoria (un psicoanalista diría esquizofrénica
pero esa palabra no nos pertenece). Por esta razón la medicina
alopática debe ser enseñada allí y la homeopatía
en las Escuelas de Homeopatía (desde ya en las serias). El análisis
meditado de sus postulados y en definitiva los resultados analizados críticamente,
decidirán a cada uno, cual medicina elige, los médicos para
ejercerla y los pacientes para curarse.
No es cierto que solo lo que lleva el sello de la oficialidad es lo verdadero.
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