El dolor de cabeza: una consulta reiterada

Dr. Arturo Trentin
Profesor Titular de la Escuela Médica Homeopática Argentina

 

Si bien es cierto que este síntoma, con frecuencia, es la respuesta a la pregunta de cual es el motivo de la visita, el paciente debe saber que su dolor de cabeza, tendrá un medicamento diferente, probablemente, al de otras personas que padecen, según el paciente, un dolor de cabeza igual al suyo.
El homeópata le explicará que las características de este dolor están encuadradas en la totalidad de los síntomas que presenta el enfermo y que dicha totalidad está expresada por síntomas mentales, generales y locales, éstos con alguna modalidad en su manifestación, y que de esta forma el dolor de cabeza, junto con los síntomas mencionados más arriba, que corresponden al "dueño" de esta cefalea, adquieren características personales, lo que determinará que el medicamento homeopático, también sea únicamente para esta persona que lo sufre, por ajustarse a dicha totalidad.
En el interrogatorio, el médico homeópata dará mucha importancia a los síntomas del paciente que sean antiguos y que se han repetido a lo largo de la vida; que también sean intensos, porque cada vez que se presentan lo hacen sufrir y finalmente que tengan alguna modalidad en su forma de expresarse, por ejemplo: dolor de cabeza cada vez que se moja los pies.
Me visita Ana María de treinta y cuatro años, quien sufre de dolores de cabeza hace mucho tiempo, diciendo que no quiere tomar más analgésicos porque la mejoran pero poco a poco el dolor retorna.
Me cuenta que ya le dolía la cabeza en la época en que concurría al colegio, que el dolor se agrava por la luz, por los ruidos y después de bañarse; cuenta que tardó en caminar y en dentar; que aún conserva el temor a los perros desconocidos y a la oscuridad; dice que no puede ver en la T.V. escenas de violencia; que el miedo más fuerte desde siempre, es el temor a la pobreza, que es friolenta y que transpira su cabeza cuando duerme. Al preguntarle sobre sus deseos alimenticios declara que trata que no falte en su heladera la leche y helados y que la carne nunca le gustó.
Teniendo en cuenta el temor a los perros, a la oscuridad, a la pobreza, su impresionabilidad, la transpiración de su cabeza al dormir, el deseo de leche y helados y finalmente la agravación de su cefalea por la luz, los ruidos y después de bañarse, recibe Calcárea Carbónica que le cura su dolor de cabeza.
También el medicamento le permite, con el tiempo, tener una actitud de más libertad para enfrentar lo cotidiano, al sufrir menos con sus temores, síntomas que condicionaban su vida.
Otro caso: al llegar Cecilia, de siete años, de la mano de su mamá, muy tímida y vergonzosa, ruborizándose cada vez que le pregunto algo, me relata el sufrimiento que le ocasionan sus dolores de cabeza; dice que durante el dolor debe acostarse por ser tan intenso, que también aparece cada vez que come o al lavarse la cabeza; y que se mejora si camina despacio o al aire libre; y que las aplicaciones frías lo calman.
La madre dice que su hija, que es muy afectuosa, se queja de que la quieren menos que a sus otros hermanos, que llora fácilmente por todo y que es muy miedosa: a los fantasmas y a estar sola, prefiriendo estar acompañada. También agrega que es muy calurosa, que no le gustan los alimentos muy calientes, prefiriéndolos fríos.
Los síntomas que considero reflejan el sufrimiento de Cecilia, son: la sensación que tiene de no ser querida como sus hermanos (abandono); el llanto fácil, el temor a los fantasmas y a estar sola; su deseo de compañía; el deseo de alimentos fríos, la aversión por los alimentos calientes y finalmente la cefalea mientras come y al lavarse la cabeza y la mejoría de la misma al caminar despacio.
La medico con Pulsatilla y en un tiempo relativamente breve mejora, cumpliéndose la concepción homeopática que habla de la unidad psicofísica que presenta cada paciente en particular. Como decía el Dr. Tomas Paschero "... en homeopatía es más importante saber que clase de paciente tiene una enfermedad que, qué clase de enfermedad tiene un paciente", agregando que: " lo que se enferma no es el órgano, sino el hombre en su totalidad, que no quiere decir una suma de partes, aparatos o sistemas, sino un agregado orgánico en armónica correlación psicofísica, un organismo dotado de instintos, sentimientos, pasiones e ideales".
Este trabajo pretende, con los dos casos expuestos, despertar en el lector el concepto tan claramente expresado mas arriba por el Dr. Paschero, en todos los fecundos años que estuvo brindándose en una forma tan generosa a todos los que quisieron abrevar en las fuentes de la homeopatía.
En síntesis: somos únicos en la forma de pensar, sentir, obrar, comer, dormir, transpirar, etc., y también en la manera de enfermar.
Es tarea del homeópata encontrar ese único medicamento homologo, que cubrirá cual imagen en espejo, todos los síntomas expresados por el paciente.
¿Qué espera el paciente? Obviamente sentirse mejor de los síntomas de consulta...
¿Qué espera el homeópata? Lo mismo. Pero además verlo más en equilibrio frente a las mismas circunstancias, que no solo lo enfermaban, sino que lo hacían sufrir. En suma, mas libre y con la convicción de que el debe ser el protagonista del cambio de actitud frente a la vida y que el medicamento actuó en un momento dado desbloqueándolo, pudiendo así, Ser él mismo