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En principio
quiero destacar que el presente artículo comienza con la descripción
de un síndrome modelo que proviene de la alopatía pero simplemente
a los efectos didácticos, ya que en la medicina homeopática
ustedes irán descubriendo la unicidad del ser humano, y en la medida
que se introduzcan en su sufrimiento podrán observar la expresión
de su individualidad implícita que hace a una totalidad explícita.
Se denomina síndrome del intestino irritable a un conjunto de síntomas
crónicos y/o recidivantes, predominantemente alteración
del habito intestinal y dolor abdominal, pero que comprenden también
disfagia, dispepsia, vómitos y flatulencias para los cuales no
se puede demostrar una causa orgánica.
Los síntomas cardinales son el dolor abdominal y la alteración
del ritmo de las defecaciones.
Es interesante ver como las personas que sufren del síndrome del
colon irritable tienen dificultad para retener y absorber lo que les pasa
en sus acontecimientos de la vida diaria.
Se aferran a los detalles que muchas veces carecen de importancia y no
perciben la situación global.
Tiene una ligera tendencia a rechazarlo todo, otra característica
es que no toleran la contrariedad y le es imposible de definir.
Otra observación es que le es bastante imposible de deshacerse
de viejas ideas o creencia que ya no le es necesaria y rechazan demasiado
rápido los pensamientos que lo podrían beneficiar. Las creencias
pasan a ser elementos limitantes en la vida de la gente, porque son escenas
limitantes.
Esta visión de una enfermedad crónica es novedosa en el
sentido que lo orgánico, y lo psíquico sucede al unísono
como si fuera una orquesta con varios instrumentos ejecutados simultáneamente.
La perspectiva de curación de una enfermedad crónica para
la homeopatía es posiblemente un proceso integrador como el caso
que voy a ejemplificar.
Hace algunos años recibo en consulta a un paciente de 40 años,
derivado por su médico clínico con un diagnostico de colon
irritable, entre las cosas significativas que relataba en la consulta
es, que en los últimos meses había perdido 10 kilos de peso
por la dieta estricta a la que estaba sometido. Presentaba una intolerancia
a los hidratos de carbono y a los azúcares, y en relación
a su personalidad era un hombre muy meticuloso sobretodo por pequeñas
cosas e insignificantes, melancólico, decaído, y dado que
su actividad profesional tenía que ver con la danza, ya que era
profesor, la preocupación era mayor. Tenía una agravación
horaria en sus síntomas que oscilaban entre la 1 y las 3 de la
madrugada. Otro rasgo rescatable era su temor a la muerte que lo tuvo
presente a lo largo de toda su vida. La irritabilidad y el insomnio que
le producía la enfermedad influían directamente sobre su
actividad diurna. Presentaba un sueño recurrente que era el de
caer de las alturas, con todos estos elementos comenzamos el tratamiento
que paso por algunos medicamentos diferentes hasta llegar a Arsenicum
Album, que es el que le permitió volverse a conectar con su interioridad,
con su alegría, con las ganas de vivir, y a su vez silenció
los signos clínicos de la diarrea, la alteración del ritmo
evacuatorio y el dolor abdominal.
La totalidad esta en las partes y la parte en la totalidad es una de las
reglas esenciales de la homeopatía, el problema es saber que no
cualquier parte es la totalidad ya que la información a decodificar
es lo que llamamos keynotes o síntoma llave o síntoma de
apertura que en realidad es la máxima expresión de esa totalidad.
Este ejemplo de la vida cotidiana nos muestra como con una medicina sencilla,
humana, sin métodos incruentos podemos ayudar a un paciente a tener
una curación suave, rápida y duradera. |