¿QUE PUEDE HACER LA HOMEOPATIA UNICISTA POR TU HIJO?

Dr. Julio J. Ambros
Profesor Titular AMHA

 

Consideraciones sobre la eficacia de esta medicina en el tratamiento de las enfermedades infantiles luego de 40 años de práctica del autor, y la lectura de numerosas historias clínicas de médicos homeópatas argentinos y extranjeros.
a) Prevenir enfermedades. Afirmamos que la Medicina Homeopática Unicista es la mejor medicina preventiva, ya que una cosa es curar un cuadro agudo y otra es evitar la recurrencia de la enfermedad cuando se hace crónica.
Este es un privilegio de la Medicina Homeopática Unicista ya que tiene medicamentos llamados constitucionales que son capaces de modificar el "estigma patológico" que todo niño lleva en los genes transmitidos por sus ancestros y que muchas veces se manifiesta durante el primer año de vida.
Este resultado terapéutico indiscutible provoca un equilibrio en su energía vital, mejoría de su estado inmunológico y un cambio en la sensibilidad ante las agresiones emocionales que puede sufrir en el ambiente en que vive.
b) Curar procesos crónicos, incluso los más graves, desahuciados por la medicina oficial, cuando el paciente presenta una adecuada y suficiente capacidad vital que le permita reaccionar ante el estímulo del medicamento homeopático.
c) Al médico homeópata no le basta curar una patología corporal sino que aspira, y muchas veces lo consigue, a mejorar la salud espiritual y mental del niño, lo que se refleja en una mayor armonía con su grupo familiar, el acrecentamiento de su capacidad intelectual y el equilibrio en su estado nutritivo general.
d) Curar los más variados estados alérgicos que cada vez con mayor frecuencia atormentan a los niños desde sus primeros días de vida (eczemas, rinosinusitis, falso crup, bronquitis asmáticas, etc.).
Este aspecto positivo de la Medicina Homeopática Unicista es reconocido por muchos pediatras alópatas que recomiendan el tratamiento con la medicación infinitesimal en lugar del más cruento y aleatorio del tratamiento alergista.
e) Tratar enfermedades infecciosas de cualquier gravedad sin la administración antibiótica.
Esta consideración esta en consonancia con la preocupación de las asociaciones médicas por el abuso de antibióticos y la resistencia microbiana a los mismos, que provoca una gran dificultad en el tratamiento de procesos infecciosos graves.
Asimismo la eficacia de la homeopatía en el tratamiento del sarampión, varicela, tos convulsa, paperas y otros procesos virales es muy superior al que ofrece la medicina pediátrica oficial. El testimonio que ofrecen las historias clínicas de numerosas epidemias con el tratamiento homeopático confirma este aserto.
f) Mejorar cuadros clínicos de psicopatías graves como autismo esquizofrenias, neurosis obsesiva, tendencias destructivas y agresivas, fobias, etc., casi siempre en colaboración con métodos psicoterápicos.
g) Usar medicamentos atóxicos, con muy escasos efectos secundarios, de fácil administración por vía bucal y muy bien aceptados por los niños. En estos momentos, en que la medicina oficial apunta a revalidar la imagen del "medico de familia" hay que destacar que el médico homeópata la cumple a la perfección ya que el trabajoso y prolongado interrogatorio le permite conocer el ambiente familiar y sus recíprocas influencias, que interfieren en la relación entre padres e hijos. Este conocimiento que es imprescindible para su tarea, lo convierte en el consejero natural para los momentos difíciles que viven sus pacientes.
h) El homeópata sabe respetar las fuerzas curativas naturales que tiene en su organismo el niño y que tratan de superficializar la enfermedad hacia zonas corporales menos importantes para preservar las funciones de los órganos imprescindibles para la vida. El ejemplo más común es el tratamiento supresivo de las enfermedades de la piel por pomadas corticoides, que interrumpen el mecanismo de curación y desencadenan posteriormente la localización del proceso mórbido en órganos más profundos.
El especialista de piel ya no atiende más al niño en cambio lo atiende el alergista por un asma bronquial o el neurólogo por convulsiones o el psicólogo por alteraciones en su conducta.
Por parte de los padres,
¿qué espera el médico homeópata?
1) Su colaboración es fundamental ya que deben transmitir en la forma más fiel posible los cambios psicofísicos que trae aparejada la enfermedad y sobre todo indagar sobre la repercusión anímica que han tenido en el niño las penas, las agresiones, los sustos, no sólo en el hogar o la escuela.
2) Ante un cuadro agudo, no medicarlo por su cuenta, respetar la fiebre (los lactantes pueden ser una excepción ante fiebre muy elevada) y colocarlo al reposo y dieta hasta la consulta médica.
3) La madre debe recordar los síntomas de su embarazo y manifestarle al homeópata las afecciones que ha padecido durante el mismo y sobre todo las circunstancias emocionales que ha vivido.
4) Si el niño es llevado a la consulta homeopática afectado de un padecimiento crónico, no deben pretender la curación en las primeras consultas, ya que han iniciado un tratamiento natural y la naturaleza tiene sus tiempos. Deberán notar el espaciamiento y menor intensidad de las crisis y sobre todo la mejoría de estado general y mental que precede siempre a la mejoría local. Es necesario que tengan paciencia y colaboren con él en la búsqueda del medicamento constitucional.
5) Ante el uso cada vez más difundido de las vacunas que reciben sus hijos, el homeópata reclama la observación por parte de los padres de posibles efectos secundarios, los cuales pueden ser leves y de resolución espontánea o más graves y que afecten por largo tiempo la salud del niño. Dentro del arsenal terapéutico contamos con medicamentos útiles para contrarrestar en forma eficaz tales trastornos.