PRIMERA VISITA AL MEDICO HOMEOPATA

Dr. Arturo Roberto Trentin
Médico de la Escuela Médica
Homeopática Argentina.

 

Al consultorio del médico homeópata, se puede afirmar que en general concurren: los que siempre se atendieron con homeopatía, los que están desesperados o apurados por no lograr con la medicación alopática el resultado que esperan en tiempo y forma, los que atienden a sus mascotas con un médico veterinario homeópata y que sorprendidos doblemente por el buen resultado del tratamiento y por enterarse de que también esta terapéutica es aplicable a las personas enfermas y finalmente los que desean hacer un cambio que satisfaga sus expectativas, pero con una actitud más calma, casi con curiosidad por lo que han oído o leído en revistas de divulgación o en la televisión pero también esperando un enfoque médico que abarque la totalidad de los síntomas que motiva su concurrencia al consultorio médico.
Me referiré a la entrevista con el paciente que me visita por primera vez. En ella trato de explicarle al comienzo de la misma, de un modo más bien sintético y didáctico "de que se trata".
Entre otras cosas le cuento que, en general, el síntoma motivo de la consulta es la consecuencia de algo que tiene que ver con la totalidad de la persona; que es como una luz roja en relación con todo un circuito (la persona); que ésta es una unidad psicofísica; y que no se puede pensar que este ser está medio enfermo y medio sano: o está relativamente sano o está en desequilibrio (síntomas manifiestos, motivo de su preocupación).
Que al ser cada uno de nosotros únicos, inéditos y personales también el individuo, en su enfermedad se muestra de una manera singular y el medicamento homeopático será el que corresponda a los síntomas representativos de la totalidad de ESA persona. Por ejemplo, pensemos en dos hipotéticos pacientes con gran cansancio, debilidad, dolor en todo el cuerpo, fiebre, tos, catarro, descarga nasal copiosa, etc. La medicina tradicional, siguiendo su sistema terapéutico le dará un antifebril, analgésicos, gotas nasales y alguna bebida expectorante, lo que está bien.
El homeópata, tras el examen clínico y un prolongado diálogo, donde habrá más de escuchar que de preguntar podrá concluir que, si bien las manifestaciones gripales son semejantes, los enfermos no lo son, ya que: uno de ellos está con llanto fácil, deseo de compañía, lleno de temores, sin sed, con deseo de cosas refrescantes, muy caluroso, coincidiendo el comienzo de su enfermedad con una situación que la vivió con gran pena y que probablemente se aliviará tomando Pulsatilla.

El otro paciente, con los mismos síntomas físicos, muestra una gran inquietud que lo hace dar vueltas en la cama, muy ansioso, con gran miedo a la muerte, desesperado de curarse, asegurando que es probable que muera, irritable durante la fiebre, con dolores ardientes, muy friolento, pidiendo bebidas y comidas calientes. La aparición de sus síntomas actuales tiene relación con una pérdida financiera sufrida poco antes de la manifestación de los mismos.
El médico pensará que una dosis de Metallum Album, lo aliviará prontamente. Por ello, la homeopatía asegura que no hay enfermedades sino enfermos.
Con estos ejemplos trato de explicar al paciente que se acerca a la homeopatía que, salvo que sea una enfermedad accidental, como una caída, un golpe, etc. siempre, tras síntomas semejantes en diferentes personas, hay un sufrimiento profundo que las diferencia y que podemos llamar ANGUSTIA EXISTENCIAL, siendo la misma distinta en cada ser humano y que condiciona sus actitudes de vida, su enfermedad existencial. Esta puede ser la sensación de no sentirse querido, o una gran falta de autoconfianza, o una sensación de culpa, etc., todas sensaciones que a la persona le impiden SER en plenitud, condicionando actitudes de vida frente a estímulos cotidianos en su trabajo, en su profesión, en la familia, etc.
* Que será UNO solo el medicamento homeopático y que éste tendrá los mismos síntomas que representan a la esencia de la modalidad de esa angustia existencial, referida en la entrevista (homeopatía: deriva del término griego homoios que significa: semejante y pathos: sufrimiento, enfermedad), junto a los demás síntomas expresados por el enfermo.
* Que los homeópatas somos vitalistas. Significa que aceptamos la existencia de una energía, ENERGIA VITAL, que no se puede ver, pero se manifiesta con síntomas, que es lo que diferencia al ser vivo del cadáver y que relaciona las diferentes partes del cuerpo en forma armónica y que cuando por alguna causa se desarmoniza, se muestra dando síntomas mentales, generales o locales, conformando esa expresión única y singular de su enfermedad.
* Que el medicamento único, usado en dosis mínimas, que puede ser del reino animal, vegetal o mineral, tiene un proceso de dilución y dinamización, le será administrado en forma de glóbulos, gotas o como un polvo, según lo que el médico considere más apropiado, siempre lejos de las comidas.
* Que el médico homeópata no mira el iris, porque eso no tiene que ver con la homeopatía, no da frasquitos ni pastillas, ni hace tratamientos para adelgazar.
* Que si es necesario puede pedir análisis, radiografías o cualquier otro estudio complementario del diagnóstico clínico.