¿NO LE DA LA CABEZA?
¿EN QUE DIRECCION LO AYUDAMOS?

Dra. Beatriz C. Rodríguez

 

Ramiro (10 años):
Estudiá!.............ya voy.-
Estudiá!.............después.-
Al fin, a las cansadas y con pocas ganas abre sus carpetas.
Mal humor y desconcentración. Estudiar, comprender, pensar, es vivido como una obligación que imponen los adultos. No hay entusiasmo personal, por averiguar y entender. En su historia personal, resalta su carácter discutidor; fundamentalmente ante el no. Es temeroso frente a extraños, en la calle desde que vivió un asalto con su familia en la vía pública.
Llega a llorar y pide cruzar de vereda si ve gente con campera de cuero (así vestían los asaltantes).
El resto de la historia no ofrece otros datos significativos.
Con respecto al motivo de consulta (dificultad en la concentración y estudio), considero que muchas veces no hay incentivo en los planes y se aprende a repetir sin relacionar ni entender para que sirve. Con el agravante, de boletines, notas y sus consecuencias.
En lo personal, estoy de acuerdo con lo expuesto en el libro "Lecciones de Infancia": "La maestra nunca esta preparada para examinar sólo para enseñar".
Y enseñar es despertar el interés; ayudar a descubrir y a pensar. (Hay, muchos maestros que actúan así).
Si a esto le agregaremos, la predisposición individual o terreno, donde ya se siente inseguro, incapaz, falto de confianza en sí, indeciso, desatento; entramos en un circulo viciosos, donde no vale el intento; porque total, él no puede.
Entonces, la bocina que se escuchó; el hermano que lloró; el teléfono que sonó, sirvieron para disparar un proceso, donde cada vez que se sienta a estudiar .... se vá.
Falta un verdadero control consciente sobre su propia acción.
Parece que quiere, pero en vez de resolver: acumula y posterga.
Si se agregan castigos y sermones, sin descomprimir la tensión que le causa su inquietud y el no sentirse capaz (ósea su verdadera perturbación), ese cuadro seguirá repitiéndose, dando como resultado: mayor desequilibrio en el temperamento y más frustración.
El objetivo del tratamiento es encontrar el medicamento que lo ayude a sentirse responsable, confiado para cumplir y disfrutar la vida con mayor libertad: aceptando la consecuencia de sus acciones.
Apagar el televisor; prohibir las salidas; cerrar la puerta a los amigos, hará que esos mismos síntomas aparezcan una y otra vez, en la misma ó diferentes formas. Porque esos síntomas no son una causa, sino un efecto. Querer actuar desde afuera (su efecto), no resuelve el centro (su causa).
La causa es la intima perturbación que hace que no pueda determinarse. No es libre ni responsable. No funciona a partir del sentimiento que lo tiene preso y condicionado.
Se siente solo: puede mascullar secretamente ó criticar todo el día. Sus padres y maestros serán odiados por él, en vez de sentir amor y respeto por la autoridad tan necesaria en esta etapa, para sus valores y sentido de la vida.
La capacidad para desarrollar memoria, pensar, aprender, formar hábitos y el carácter, no se logra intentando despertar el interés por la fuerza. Sino, inducido y modelado, con paciencia, en libertad. Pero si esta libertad esta condicionada por su autolimitación, con las restricciones externas, se agrava y profundiza la situación, "La concentración, es la capacidad de ensimarse en un asunto, estudio, etc. Fijando la atención en ello" ( Repert de Kent)

Tomo los síntomas principales de la totalidad:
1- Falta de confianza en sí mismo.
2- Trastornos por susto.
3- Trastornos por susto con temor.
4- Temor de la gente.
5- Temor de los hombres.
6- Concentración difícil.
7- Concentración difícil, calculando.
8- Concentración difícil, estudiando, leyendo.
9- Aversión a la concentración.
10- Confusión por esfuerzo mental.
11- Confusión leyendo.
12- Distraído.
13- Errores calculando.
14- Errores escribiendo.
15- Debilidad de la memoria para lo que ha leído.
16- Aversión a pensar.
17- Locuaz, cambia rápidamente de un tema a otro.
18- Cólera por contradicción.

Recibe su medicación, en una sola toma, en dilución M.

2 mese después:
Aparición de un síntoma físico. A los 15 días de toma el medicamento, empieza una erupción prurigrinosa en las manos (que pica). Con mejor humor; capacidad de juego y diversión; puede estar sentado un rato quieto: concentración e interés manifiesto; rasgo notable: pide ayuda y la acepta; respeta horarios de estudio. Quiere participar en un acuario. La maestra lo ha felicitado, escribió una historieta para el diario de la escuela (no se siente aparte).
¿El medicamento lo hizo más inteligente? No, estimuló lo que
él ya tenía: su propio deseo de vivir y aventurarse. No se vuelve a medicar.

5 meses después:
No escapa de lo que le toca hacer. Se ordenó. Se instala de a poco (pero eficaz) el hábito de determinarse, disciplinarse.
La erupción se va apagando. Menos discutidor. Encuentra que hacer en su casa. Los miedos mejoran. Todavía están. Ya sale de vacaciones. No doy medicación. Decido esperar.
De esta manera, Ramiro empezó su tratamiento (debe continuar). Despertó su confianza y voluntad. Ve sus deseos y trata de cumplirlos. Se entrena para realizar por sí mismo su destino, creer en él y en los demás. Tolerando y aceptando cada etapa de su evolución: busca propósitos.