MEDICINA ES LA QUE SUMA

Dr. Pablo Feintuch
Profesor Titular de Clínica Homeopática de la Escuela Médica Homeopática Argentina

 

Parafraseando una conocida expresión del Dr. Florencio Escardó que decía "Medicina es la que cura" yo le agrego "Medicina es la que Suma".
La historia del pensamiento médico no es lineal sino es un camino sinuoso con calles sin salida y bifurcaciones que se abren en forma de abanico como las nervaduras de una hoja. Cada calle sin salida expresa sin embargo una idea o teoría que aunque muchas veces refutada o superada por conocimientos ulteriores ha dejado siempre algún aspecto de verdad que se suma a los conocimientos médicos actuales o ha sido base para estos.
Y en Medicina nadie puede atribuirse o arrogarse la capacidad de curar todo y a todos. Por ello existe un abanico de posibilidades terapéuticas que van desde lo más biológico y organicista hasta lo puramente energético y aún espiritual.
La medicina de nuestros días ha hecho tales avances que aún los médicos dedicados no llegan a mantenerse actualizados o lo hacen sólo en alguna de las especializaciones.
Por eso surgen como inevitables las interconsultas entre profesionales que les permite ayudar al paciente a elegir las mejores opciones dentro de las posibilidades terapéuticas.
Por eso también se hace necesario y un deber ético para el médico estar informado de todas las posibilidades terapéuticas que pudieran convenir a un paciente en un determinado caso asumiendo que no podrá más que orientar a su paciente hacia una de estas y sólo llevar adelante el tratamiento si es su propia destreza lo que más conviene al paciente en este caso. Esto de por sí ya es tarea bastante complicada si tenemos en cuenta la gran variedad de enfoques y sistemas médicos que han aparecido y aparecen constantemente. Desde distintas formas de tratamientos fisiátricos o kinésicos más o menos energéticos como la osteopatía, la re-educación postural global, etc. Hasta puramente energéticos como el reiki y por supuesto todos los avances que ofrece la Medicina tradicional, alopática con el maravilloso desarrollo de la técnica que permite hacer diagnósticos de enfermedad orgánica sumamente precoces y cada vez mas exactos así como tratamientos de las consecuencias de la enfermedad crónica como la angioplastía o la litotricia que hasta hace pocos años eran imposibles de imaginar.
Y cuál es el lugar de la Homeopatía en este abanico. Es curioso que en esta vorágine evolutiva la Homeopatía sigua vigente apoyada en los mismos principios doctrinarios que hace 200 años. Quizás porque dichos principios han partido de la sola observación de la realidad y no han sido teorías imaginadas por el hombre para ver si luego son confirmadas.
Muchos pacientes consultan al comienzo del tratamiento que hacer en caso de fracturas, si deben enyesarse u operarse, o diabéticos si deben continuar con la insulina, etc. Estas dudas se originan en la poca importancia que se le da en la Medicina actual al concepto de enfermedad crónica así como la Homeopatía la concibe. Así la Homeopatía se arroga el tratamiento de la llamada "enfermedad natural" especialmente; que es aquella que obedece al desorden o desequilibrio propio de cada individuo y que se ha producido por la propia predisposición a enfermar que tenemos todos los seres humanos pero cada uno a su manera particular. Distinto es esto que un hipotiroidismo secundario a un tratamiento quirúrgico con ablación de la glándula tiroidea o un tratamiento radiante que destruye las células productoras de hormonas. En dichos casos deberá "suplirse" la hormona ya no producida por la glándula por hormona producida externamente e ingerirse como un medicamento. Dicha terapéutica que substituye sustancias necesarias que el cuerpo ya no produce es llamada "terapéutica sustitutiva" y no es patrimonio ni se contrapone a la Alopatía ni a la Homeopatía.
El mismo criterio debe aplicarse en aquellos casos en que son necesarios procedimientos de corrección mecánica que sólo la cirugía puede lograr.
De acuerdo a todos estos criterios la Medicina se encamina a una terapéutica ideal que quizás nuestros hijos o nietos disfruten en la que el primer lugar lo ocupará la prevención y en la que la Homeopatía ocupará un lugar de privilegio ya que de todas las corrientes médicas es la que mejor actúa sobre esta predisposición o diátesis a enfermar antes que la enfermedad comience y se manifieste, pudiendo vislumbrarla en pequeñas alteraciones de la normalidad que no constituyen síntomas patológicos pero si muestran un desequilibrio funcional que se manifiesta en un cambio molesto del carácter, una sensación angustiosa, un temor exagerado o sin razón, una transpiración demasiado ofensiva, una marcada tendencia a comer algo en particular, cambios de ánimo o carácter relacionados al período menstrual en la mujer, o simplemente un cansancio desusado o la falta de alegría que el sólo vivir debería producir.
Y con relación a la alegría de vivir que tan difícil es sostener en estos días en nuestro País, y a los fines de "Sumar", quisiera agradecer al Dr. Sergio Rozenholc, Director del Periódico, por "Sumar" una nueva vía de expresión a esta rama del pensamiento médico que practico con todo amor, dedicación y energía con la convicción que como dijo Samuel Hahnemann en París el 12 de marzo de 1843 "Los más inestimables tesoros son una conciencia irreprochable y una buena salud; el amor a Dios y el estudio de uno mismo dan la una, la Homeopatía da la otra".