| Cada vez
que observo un nido arriba de un árbol, la sensación es
de abrigo, ternura, seguridad y sobre todo mucho amor y cuidado. Solo
se ven el papá o la mamá pájaro ir y venir trayendo
alimento para los pichones bien resguardados en su nido, totalmente dependientes
de la conducta de sus padres.
¿Cuántas familias tienen conciencia de que están
actuando como un nido responsable para con sus hijos? El hogar debería
ser a la vez un refugio seguro y una escuela de aprendizaje positivo permanente.
El niño es como arcilla en manos de sus padres. Es cierto que trae
consigo una conformación genética que va a determinar su
temperamento y aptitudes individuales. Pero todo ese caudal potencial
de creatividad, puede ser felizmente estimulado y multiplicado, o, como
en muchos casos, reprimido por una crianza que no respete al niño
como Ser en sí mismo y que priorice las reglas por encima del sentido
común, encerrando el alma nueva del niño en una prisión
de límites preestablecidos y rígidos.
Cuando hablo de "SALUD", me refiero a la salud en toda su extensión.
Un niño puede no enfermarse físicamente y sin embargo estar
gravemente enfermo en su área emocional. Al tomar la historia clínica
homeopática tenemos en cuenta a nuestro pequeño paciente
en todos sus aspectos.
La familia, al actuar como "nido", tiene que asegurar al niño
varios tipos de alimento:
1)Nutrición del cuerpo físico: desde el amamantamiento al
que el recién nacido tiene derecho por ser la leche de su madre
fabricada únicamente gracias a su presencia en este mundo (no se
produce leche en ninguna mujer que no acabe de parir salvo en raros casos
de enfermedad), hasta la elección de qué tipo de comida
pondremos a su alcance. ¿Estamos concientes de cada alimento que
llevamos a nuestra casa, o nos dejamos seducir por los sutiles y astutos
medios de publicidad sin investigar por nuestra cuenta qué es lo
saludable para nuestro cuerpo humano? Ya Hahnemann le daba importancia
a la alimentación hace 200 años y recomendaba evitar todo
tipo de alimentos tóxicos que podrían actuar como "obstáculos
a la curación".
La tecnología a veces avanza en contra de la salud de las personas.
Hay un exceso de alimentos elaborados y envasados con conservantes, saborizantes
y colorantes químicos que se usan para aumentar su duración
evitando la degradación biológica natural que se produce
en toda sustancia alimenticia. También sirven para atraer por su
color y sabor artificiales. El exceso de estos productos químicos
se va depositando en el organismo y realmente se desconoce con exactitud
el perjuicio que causa esta acumulación progresiva a lo largo de
los años. Una buena medida de cuidado de nuestros niños
sería leer todas las etiquetas de los productos que compramos y
elegir aquellos que contengan menos químicos, prefiriendo siempre
los alimentos frescos y naturales a los envasados.
2) Nutrición del cuerpo emocional: todos hemos experimentado alguna
vez la intensa relación que existe entre lo emocional y lo físico.
Las expresiones: "la bronca le pateó el hígado"
o "se le rompió el corazón de tristeza", etc,
no son casuales. Nuestros hijos son pequeñas esponjas ávidas
de absorber todo lo que los rodea. Un hogar equilibrado y armonioso donde
las discusiones sean tranquilas y tengan como objetivo la resolución
de problemas y no simplemente la ganancia de poder o el reproche mutuo,
será un nido adecuado para el crecimiento emocional. El gran ingrediente
aquí es el Amor, con sus aderezos imprescindibles de respeto por
la libertad de ser, tolerancia por las diferencias, y mucha paciencia
teniendo en cuenta que el niño recién llega al mundo y no
puede saberlo todo o comportarse exactamente como se pretende que lo haga.
Para lograr un buen alimento emocional es necesario que los padres estén
bien nutridos en primer lugar. Es por eso que muchas veces es más
útil un trabajo de recuperación de la alegría y el
sentido de la vida de los padres, que enviar un niño con trastornos
emocionales a una psicoterapia.
Muchas veces nos horrorizamos ante el maltrato físico de un niño,
que es tan evidente, y nos olvidamos del gravísimo maltrato emocional
tan sutil que a veces se detecta demasiado tarde (por ejemplo, minar su
confianza tratándolo de "tonto" si se le rompió
algo, darle mensajes contradictorios, negarle afecto, romper nuestras
promesas sin causa, asustarlo con "el cuco", no contestarle
cuando nos habla, aislarlo de sus pares trabando su socialización,
etc, etc,).
3) Nutrición del cuerpo espiritual: el mejor alimento para el espíritu
es un estímulo para que el niño sea siempre fiel a sí
mismo, para que permanezca conectado con su confianza innata en la vida
y pueda encontrar su propio camino (que nadie más que él
conoce) sin ningún tipo de trabas e interferencias. Alimentar la
confianza, estimular el pensamiento positivo, dar rienda suelta a su capacidad
de asombro y acompañarlo en su descubrimiento del mundo y de sí
mismo con alegría, guiando sin censurar, orientando sin limitar,
es una garantía para el desarrollo de un espíritu libre
y poderoso que llevará a cabo la tarea que tenga que cumplir, cualesquiera
que esta sea..
El remedio homeopático va a ayudar a equilibrar la disarmonía
provocada por una mala nutrición en cualquiera de estas tres áreas,
pero el tratamiento debe ser acompañado siempre de una orientación
a la familia para que pueda modificar sus aspectos negativos.
Podríamos hablar de innumerables aspectos de la crianza de los
hijos, este es un simple recordatorio de que ser padres no es una tarea
automática y sin importancia. Ser padres es asumir la responsabilidad
de acompañar un alma que nos llega en forma de niño en su
camino hacia la adultez, con plena conciencia de lo que estamos haciendo,
teniendo claro que el objetivo final es lograr un hijo saludable en todos
sus aspectos, y sobre todo con el impulso y la capacidad de ser un hombre
o una mujer felices. |