LA FAMILIA COMO NIDO DE SALUD

Dra. Liliana Szabó
Médica Pediatra
Prof. Adjunta de Pediatría de la E.M.H.A.

 

Cada vez que observo un nido arriba de un árbol, la sensación es de abrigo, ternura, seguridad y sobre todo mucho amor y cuidado. Solo se ven el papá o la mamá pájaro ir y venir trayendo alimento para los pichones bien resguardados en su nido, totalmente dependientes de la conducta de sus padres.
¿Cuántas familias tienen conciencia de que están actuando como un nido responsable para con sus hijos? El hogar debería ser a la vez un refugio seguro y una escuela de aprendizaje positivo permanente. El niño es como arcilla en manos de sus padres. Es cierto que trae consigo una conformación genética que va a determinar su temperamento y aptitudes individuales. Pero todo ese caudal potencial de creatividad, puede ser felizmente estimulado y multiplicado, o, como en muchos casos, reprimido por una crianza que no respete al niño como Ser en sí mismo y que priorice las reglas por encima del sentido común, encerrando el alma nueva del niño en una prisión de límites preestablecidos y rígidos.
Cuando hablo de "SALUD", me refiero a la salud en toda su extensión. Un niño puede no enfermarse físicamente y sin embargo estar gravemente enfermo en su área emocional. Al tomar la historia clínica homeopática tenemos en cuenta a nuestro pequeño paciente en todos sus aspectos.
La familia, al actuar como "nido", tiene que asegurar al niño varios tipos de alimento:
1)Nutrición del cuerpo físico: desde el amamantamiento al que el recién nacido tiene derecho por ser la leche de su madre fabricada únicamente gracias a su presencia en este mundo (no se produce leche en ninguna mujer que no acabe de parir salvo en raros casos de enfermedad), hasta la elección de qué tipo de comida pondremos a su alcance. ¿Estamos concientes de cada alimento que llevamos a nuestra casa, o nos dejamos seducir por los sutiles y astutos medios de publicidad sin investigar por nuestra cuenta qué es lo saludable para nuestro cuerpo humano? Ya Hahnemann le daba importancia a la alimentación hace 200 años y recomendaba evitar todo tipo de alimentos tóxicos que podrían actuar como "obstáculos a la curación".
La tecnología a veces avanza en contra de la salud de las personas. Hay un exceso de alimentos elaborados y envasados con conservantes, saborizantes y colorantes químicos que se usan para aumentar su duración evitando la degradación biológica natural que se produce en toda sustancia alimenticia. También sirven para atraer por su color y sabor artificiales. El exceso de estos productos químicos se va depositando en el organismo y realmente se desconoce con exactitud el perjuicio que causa esta acumulación progresiva a lo largo de los años. Una buena medida de cuidado de nuestros niños sería leer todas las etiquetas de los productos que compramos y elegir aquellos que contengan menos químicos, prefiriendo siempre los alimentos frescos y naturales a los envasados.
2) Nutrición del cuerpo emocional: todos hemos experimentado alguna vez la intensa relación que existe entre lo emocional y lo físico. Las expresiones: "la bronca le pateó el hígado" o "se le rompió el corazón de tristeza", etc, no son casuales. Nuestros hijos son pequeñas esponjas ávidas de absorber todo lo que los rodea. Un hogar equilibrado y armonioso donde las discusiones sean tranquilas y tengan como objetivo la resolución de problemas y no simplemente la ganancia de poder o el reproche mutuo, será un nido adecuado para el crecimiento emocional. El gran ingrediente aquí es el Amor, con sus aderezos imprescindibles de respeto por la libertad de ser, tolerancia por las diferencias, y mucha paciencia teniendo en cuenta que el niño recién llega al mundo y no puede saberlo todo o comportarse exactamente como se pretende que lo haga. Para lograr un buen alimento emocional es necesario que los padres estén bien nutridos en primer lugar. Es por eso que muchas veces es más útil un trabajo de recuperación de la alegría y el sentido de la vida de los padres, que enviar un niño con trastornos emocionales a una psicoterapia.
Muchas veces nos horrorizamos ante el maltrato físico de un niño, que es tan evidente, y nos olvidamos del gravísimo maltrato emocional tan sutil que a veces se detecta demasiado tarde (por ejemplo, minar su confianza tratándolo de "tonto" si se le rompió algo, darle mensajes contradictorios, negarle afecto, romper nuestras promesas sin causa, asustarlo con "el cuco", no contestarle cuando nos habla, aislarlo de sus pares trabando su socialización, etc, etc,).
3) Nutrición del cuerpo espiritual: el mejor alimento para el espíritu es un estímulo para que el niño sea siempre fiel a sí mismo, para que permanezca conectado con su confianza innata en la vida y pueda encontrar su propio camino (que nadie más que él conoce) sin ningún tipo de trabas e interferencias. Alimentar la confianza, estimular el pensamiento positivo, dar rienda suelta a su capacidad de asombro y acompañarlo en su descubrimiento del mundo y de sí mismo con alegría, guiando sin censurar, orientando sin limitar, es una garantía para el desarrollo de un espíritu libre y poderoso que llevará a cabo la tarea que tenga que cumplir, cualesquiera que esta sea..
El remedio homeopático va a ayudar a equilibrar la disarmonía provocada por una mala nutrición en cualquiera de estas tres áreas, pero el tratamiento debe ser acompañado siempre de una orientación a la familia para que pueda modificar sus aspectos negativos.
Podríamos hablar de innumerables aspectos de la crianza de los hijos, este es un simple recordatorio de que ser padres no es una tarea automática y sin importancia. Ser padres es asumir la responsabilidad de acompañar un alma que nos llega en forma de niño en su camino hacia la adultez, con plena conciencia de lo que estamos haciendo, teniendo claro que el objetivo final es lograr un hijo saludable en todos sus aspectos, y sobre todo con el impulso y la capacidad de ser un hombre o una mujer felices.