El tema de la obesidad tiene varias aristas
desde el punto de vista médico, y hay un principio de acuerdo
entre los diferentes especialistas del área en asignarles los
factores productores de la obesidad a una variedad de causales como:
psicológicas, endocrinas o metabólicas.
La última clasificación de la sociedad americana de obesidad:
a) sobrepeso, b) leve, c) moderada, d) severa, e) mórbida, etc.,
pero como buena clasificación es meramente descriptiva, con lo
cual no aporta más que datos.
La pregunta que me viene en mente es, ¿qué come, cuando
come el paciente obeso?
El tema es tratar de averiguar que tipo de condimentos, ingredientes
y comida ponen en marcha ese proceso en el cual mediante la asimilación,
produce un aumento de depósito y fijación de elementos
grasos.
No sé si pensar, ¿qué come, cuando come, o qué
come cuando no come? Digo esto que parece ser que, es un proceso
muy complejo identificar esos ingredientes y condimentos que desde mi
punto de vista son los verdaderos fijadores de depósitos de grasa,
y son difíciles de individualizar porque aparecen como si fuera
un proceso de compactación todo.
En un intento de conocer a los ingredientes y condimentos, el primero
que se observa es la violencia interna, que aparece maquillada y camuflada
en este proceso de llenar espacios vacíos que nada ni nadie puede
ocupar.
Hay un segundo elemento de gran valor que sufre el mismo proceso y es
la tristeza, pero no son las únicas, ya que podría citar
al abandono, la ansiedad, la frustración, el desvalimiento y
algunas otras cosas.
Cuando hablo de los ingredientes como violencia y tristeza, doy por
sentados que son dos sabores que seguramente han incorporado en otra
etapa de su vida, y le deben haber servido como para tragar alguna comida
difícil de digerir de otra manera. El hecho es que la gente a
veces tiene banquetes traumáticos, y lo van arrastrando a lo
largo de su vida, y cobran cuerpo a la manera de olores y gustos que
quedan impregnados en todo su ser.
Pero se me ocurre en este momento una hipótesis de trabajo para
el paciente obeso, como si fuera en un sueño se me aparece un
"flash a la manera de un destello, en donde me imagino una posible
solución, la misma pasaría por la cocina. Sí, una
cocina en donde se pudiera recombinar de manera diferente los distintos
condimentos e ingredientes".
Esta nueva combinación va a permitir tal vez, modificar la acumulación,
y no como algunas dietas proponen, como por ejemplo la disociada (que
es la disociación de los diferentes elementos que la componen,
con lo cual nos sirve para apreciar que comemos cuando lo hacemos y
como hay diferentes tipos de asociaciones que nos hacen mantener vivos
los recuerdos porque nos permite mediatizarlos), la propuesta es una
nueva asociación en la que se podría modificar hasta la
manera de cocción, y por lo tanto, será otro el resultado.
El paciente debería identificar cuales fueron los ingredientes
y condimentos que siempre usó, ver otros que existen y pensar
la nueva manera de combinar, inclusive ver cual es el tiempo de cocción
más adecuado. Entonces, ¿cual es el punto? El punto es
más que un límite interesante, y recordar que hay otros
gustos y sobre todo animarse a combinarlos es más que un camino,
es un nuevo espacio para recorrer en esta cocina, que es la cocina de
la vida.
En todo este proceso, que para poder descompactar y desabroquelar los
diferentes elementos, es necesario realizar casi un trabajo arqueológico,
buscando los primeros fósiles que determinaron esta historia
biopatográfica que cada paciente produce.
A partir de esta comprensión del hombre como una unidad psicofísica
es que el médico homeópata bien entrenado, va poder brindar
ayuda a este paciente en desandar estos caminos, para transitar un nuevo
recorrido sin abroquelar ni compactar, casi diría, que, seria
como un proceso de reeducación en que no solo estaría
la comida en juego, sino la vida misma del paciente.
Para mayor entendimiento voy a dar un ejemplo de dos medicamentos homeopáticos,
cómo viven sus sufrimientos a los cuales hay que identificar,
y recordar que hay 3.000 medicamentos más.
1) Graphites: también llamado Plombagina, es un carbón
mineral casi puro, se encuentra en minas de metal.
El paciente graphites es un paciente gordo triste, irresoluto, llorón,
con sensación de infortunio, ansioso, tímido con rubor,
tiene miedo a la locura, a sus ocupaciones, a la muerte, es constipado
y friolento. Además es un gran avaro.
No registra rasgo afectivo a pesar de ser compasivo.
2) Calcarea Carbónica: es carbonato de calcio, se encuentra
en variadas formas en la naturaleza tanto en el reino mineral, vegetal
o animal.
El paciente calcárea es un gordo de dedos pequeños y gordos,
friolento, obstinado, temeroso, indolente, con mucho miedo a la muerte
y muy impresionable. Es un lento para caminar, para dentar, y para hablar.
Es de los que guarda todo y no puede tirar nada. También es glotón,
falso, desagradecido, desobediente, y caprichoso.
Teme por la salvación religiosa con ansiedad de conciencia como
si hubiera hecho algo errado.
Esta es una apretada síntesis de dos ejemplos de medicamentos
homeopáticos, como se puede ver son muchos los ingredientes y
no podríamos asignarle el tema de la etiología del problema
a la ansiedad solamente, como algunos colegas pretenden, sino individualizar
cada caso para poder ayudar a curar estos pacientes que en la cocina
de la vida pueden animarse a cambiar su propia historia.