Cuando "POROTA " G. llegó
al consultorio, las caras de sus amos - un matrimonio y un hijo adolescente
- no presagiaban nada bueno. Al indagar por el motivo de la consulta,
comenzó una catarata de comentarios, uno más intranquilizador
que otro.
Así comenzó su dueño: "Mire doctor, esta perrita
era "un ángel", cuando llegó a casa parecía
un pompón de plumas, y cuando se dormía, mirándola
desde arriba, parecía un porotito, de ahí le viene su
nombre. Pero... todo cambia y cuando comenzó a deambular por
la casa, ahí comenzaron también los problemas ...
Al principio, pensamos que era por la edad, pero la cosa siguió
y ahora ya tiene un año y medio y sigue cada vez peor"
Perdón, me animé a interrumpir: ¿Qué es
lo que está cada vez peor?
"Bueno, doctor, ya tenemos media casa destruida, Porota se ha comido
el empapelado del living, las alfombras de las habitaciones, escarba
y come tierra de las macetas ...".
Continuó su ama: "Sí doctor, mi marido tiene mucha
razón y eso que no le ha dicho todo. Porque una ya no sabe qué
darle de comer a este animal, parece un barril sin fondo. Fíjese
cómo está de gorda, tiene menos cintura que un tonel!
No le hace asco a nada, tanto le viene bien su alimento, como el pan,
los fideos, las galletitas dulces, y lo que venga...
Hasta los helados de crema la vuelven loca!
Aquí creí oportuno interrumpir esta andanada un tanto
ansiosa y pregunté: ¿Y por qué le dan esas cosas?
Y la respuesta - esperable también - llegó clara y contundente
: "...y ...es tan buenita y nos pone una cara con sus ojitos ...se
le cae la baba, cómo no le vamos a dar, si un poquito así,
no le va a hacer daño ..." Y para rematar, interviene el
hijo adolescente : "y se muere por los huevos !! si se cae alguno
al piso, rápidamente se lo come y si estamos comiendo huevos
duros, nos pide con las dos patas sobre la mesa". "Además,
esta perra no camina ni a gancho ! Hacemos una cuadrita y se cansa enseguida,
su segundo nombre debería ser Fatiga "!!
Bien. Ahora la cosa estaba mas clara: Al señor de la casa le
preocupaba esta tendencia hacia la destructividad, que casi todos los
cachorros tienen, como parte de su aprendizaje de la vida. Esta actitud
no es patológica en la llamada primera infancia del perro (hasta
los 9 meses), pero puede transformarse en un mal hábito si persiste
en edades más avanzadas y se transforma en un problema real para
la convivencia.
A su esposa en cambio le preocupaba - muy contradictoriamente por cierto
- el apetito
"poco selectivo" y en apariencia insaciable de Porota.
Y el hijo de esta pareja - quizá sin saberlo - dejó picando
en el aire un signo de oro: la apetencia espontánea por los huevos
que esta perra tenía.
Antes de proceder a revisarla, pregunté por los antecedentes
clínicos de la perra.- Porota tenía un año y medio
de edad, y sus amos relataron que en el primer año de vida recibió
un suplemento de vitaminas y calcio, dado que a juicio del veterinario
que la atendía, estaba desmineralizada, casi "raquítica".
Tardó mucho en crecer, a pesar de que siempre tuvo buen apetito,
comía como lima nueva, y como no crecía, en casa decíamos
que era cortita como patada e lechón.
También demoró mucho en completar su dentadura definitiva,
recién a los 9 meses terminó de reemplazar los dientes
de leche.
Cuando la revisé, Porota estaba algo excedida de peso, muy tranquila
y pachorrienta en la camilla, casi diría que me ignoró
y - facilitando las cosas - permitió que la revisara sin ningún
obstáculo. Todo estaba bien.
Así que una vez terminada la inspección, les expliqué
a los dueños que estas actitudes destructoras de Porota, pronto
iban a finalizar, que el medicamento homeopático que le iba a
recetar, la ayudaría en ese sentido y al mismo tiempo disminuiría
su ansiedad por la comida, alcanzando en breve una mejor "silueta".
Se deberían prohibir todas las extras, los premios y golosinas
y en forma absoluta, los restos de comida de la "manada humana".
Sólo debería comer su alimento balanceado y tomar agua.
"Mejor" - saltó el hijo adolescente - así no
le damos más leche que le produce unas diarreas espantosas.
Finalmente indiqué que le administraran CALCAREA CARBONICA, en
tres dosis de microglóbulos, y así terminó esta
consulta, la primera con "Porota, la cortita como patada e lechón".