VETERINARIA HOMEOPÁTICA
CORTITA COMO PATADA E' LECHON...!

Dr Horacio De Medio.
Profesor Titular Veterinaria Homeopática - A.M.H.A.-


Cuando "POROTA " G. llegó al consultorio, las caras de sus amos - un matrimonio y un hijo adolescente - no presagiaban nada bueno. Al indagar por el motivo de la consulta, comenzó una catarata de comentarios, uno más intranquilizador que otro.
Así comenzó su dueño: "Mire doctor, esta perrita era "un ángel", cuando llegó a casa parecía un pompón de plumas, y cuando se dormía, mirándola desde arriba, parecía un porotito, de ahí le viene su nombre. Pero... todo cambia y cuando comenzó a deambular por la casa, ahí comenzaron también los problemas ...
Al principio, pensamos que era por la edad, pero la cosa siguió y ahora ya tiene un año y medio y sigue cada vez peor"
Perdón, me animé a interrumpir: ¿Qué es lo que está cada vez peor?
"Bueno, doctor, ya tenemos media casa destruida, Porota se ha comido el empapelado del living, las alfombras de las habitaciones, escarba y come tierra de las macetas ...".
Continuó su ama: "Sí doctor, mi marido tiene mucha razón y eso que no le ha dicho todo. Porque una ya no sabe qué darle de comer a este animal, parece un barril sin fondo. Fíjese cómo está de gorda, tiene menos cintura que un tonel! No le hace asco a nada, tanto le viene bien su alimento, como el pan, los fideos, las galletitas dulces, y lo que venga...
Hasta los helados de crema la vuelven loca!
Aquí creí oportuno interrumpir esta andanada un tanto ansiosa y pregunté: ¿Y por qué le dan esas cosas?
Y la respuesta - esperable también - llegó clara y contundente : "...y ...es tan buenita y nos pone una cara con sus ojitos ...se le cae la baba, cómo no le vamos a dar, si un poquito así, no le va a hacer daño ..." Y para rematar, interviene el hijo adolescente : "y se muere por los huevos !! si se cae alguno al piso, rápidamente se lo come y si estamos comiendo huevos duros, nos pide con las dos patas sobre la mesa". "Además, esta perra no camina ni a gancho ! Hacemos una cuadrita y se cansa enseguida, su segundo nombre debería ser Fatiga "!!
Bien. Ahora la cosa estaba mas clara: Al señor de la casa le preocupaba esta tendencia hacia la destructividad, que casi todos los cachorros tienen, como parte de su aprendizaje de la vida. Esta actitud no es patológica en la llamada primera infancia del perro (hasta los 9 meses), pero puede transformarse en un mal hábito si persiste en edades más avanzadas y se transforma en un problema real para la convivencia.
A su esposa en cambio le preocupaba - muy contradictoriamente por cierto - el apetito
"poco selectivo" y en apariencia insaciable de Porota.
Y el hijo de esta pareja - quizá sin saberlo - dejó picando en el aire un signo de oro: la apetencia espontánea por los huevos que esta perra tenía.
Antes de proceder a revisarla, pregunté por los antecedentes clínicos de la perra.- Porota tenía un año y medio de edad, y sus amos relataron que en el primer año de vida recibió un suplemento de vitaminas y calcio, dado que a juicio del veterinario que la atendía, estaba desmineralizada, casi "raquítica". Tardó mucho en crecer, a pesar de que siempre tuvo buen apetito, comía como lima nueva, y como no crecía, en casa decíamos que era cortita como patada e lechón.
También demoró mucho en completar su dentadura definitiva, recién a los 9 meses terminó de reemplazar los dientes de leche.
Cuando la revisé, Porota estaba algo excedida de peso, muy tranquila y pachorrienta en la camilla, casi diría que me ignoró y - facilitando las cosas - permitió que la revisara sin ningún obstáculo. Todo estaba bien.
Así que una vez terminada la inspección, les expliqué a los dueños que estas actitudes destructoras de Porota, pronto iban a finalizar, que el medicamento homeopático que le iba a recetar, la ayudaría en ese sentido y al mismo tiempo disminuiría su ansiedad por la comida, alcanzando en breve una mejor "silueta". Se deberían prohibir todas las extras, los premios y golosinas y en forma absoluta, los restos de comida de la "manada humana".
Sólo debería comer su alimento balanceado y tomar agua.
"Mejor" - saltó el hijo adolescente - así no le damos más leche que le produce unas diarreas espantosas.
Finalmente indiqué que le administraran CALCAREA CARBONICA, en tres dosis de microglóbulos, y así terminó esta consulta, la primera con "Porota, la cortita como patada e lechón".