HISTORIA DE LA HOMEOPATÍA ARGENTINA

Dr. Gustavo Cataldi.
Profesor Titular
E. M. H. A.


Ya en 1817, año en que Hahnemann pugnaba por defender sus ideas acerca de un nuevo sistema terapéutico ya enunciado en sus principios por Hipócrates, hay referencias del uso de remedios homeopáticos en la Argentina; en dicho año el Gral. San Martín cruzaba en su gesta libertadora la cordillera de Los Andes; llevaba consigo un botiquín homeopático regalado por su amigo don Ángel Correa, quien lo había traído recientemente de Europa y que le ayudaría a mitigar los sufrimientos provocados por una artrosis y una úlcera gastroduodenal que lo aquejaban.
Los reportes nos remontan luego al año 1846; durante ése año Guillermo Darrouzain, médico oriundo de Francia y creador de los primeros dispensarios homeopáticos en Buenos Aires y en Montevideo en 1845, fue perseguido y encarcelado por el Consejo de Higiene de la época, en un momento político particularmente duro de la Gobernación de Rosas.
Se sabe que Darrouzain posteriormente pudo ejercer en Corrientes y en Rosario -donde había sido quizá el primer médico entre 1837-1838- y que falleció el 27 de octubre de 1869 en la pobreza, luego de un desempeño abnegado y desinteresado hacia los pacientes.
Otros nombres de la época fueron los del Dr. Herculano Antonio de Fonseca en Rosario, Dr. Amado Laprida -hijo del prócer F. N. Laprida- quién lo hizo en San Juan, el Dr. Miguel José Alves en Buenos Aires, Dr. Blas Aspiazu, porteño y médico del ejército. Todos ellos desempeñaron la homeopatía en forma ecléctica, práctica que no concordaba con el pensamiento de Hahnemann pero si con el de una pléyade de homeópatas que ejercieron en Europa en el siglo pasado, situación que determinó el distanciamiento del sabio de Meissen de muchos de sus seguidores, en especial en Alemania.
Fue en 1869 cuando nació la primera institución de homeopatía en nuestro país, la Sociedad Hahnemanniana Argentina cuyo órgano de difusión fue el Boletín que apareció hasta 1871. Fueron sus autoridades: el Dr. Claudio Mejía, presidente; Dr. J. Corradi, tesorero; Dr. C. Clausolles, secretario y cuatro vocales, dos de los cuales fueron el Dr. G. Granados y el Dr. F. Mejía.
El Dr. Juan Corradi ya se había destacado por su participación en la epidemia de cólera que asoló Rosario en 1867.
El Dr. Camilo Clausolles fue un reconocido médico de la época, quién efectuó grandes curaciones con la Homeopatía, tal como lo refieren las crónicas periodísticas. Eran tiempos en que ésta terapéutica demostraba una neta superioridad a los métodos empleados por la medicina oficial, y acudían a ella personajes tales como D. F. Sarmiento, N. Avellaneda, B. Mitre (todos ellos en algún momento presidentes de nuestro país), así como encumbrados escritores y pensadores que notaban la diferencia con la ruda terapia habitual donde el uso de las sanguijuelas era moneda corriente.
La Sociedad en su Boletín reconoció nacer amparado en el padrinazgo del Dr. Alvarez Peralta, español que estaba de paso por Sudamérica como encargado de negocios de España en éste continente. El Dr. Alvarez Peralta pertenecía a la Sociedad Hahnemanniana Matritense y denotaba un acabado conocimiento de las ideas de Hahnemann.
En 1871 se abate sobre Buenos Aires la fiebre amarilla, teniendo durante la misma una acertada actuación los homeópatas de la época, en especial el Dr. Juan Petit de Murat, quién tuvo con su tratamiento mejores curas que la alopatía. Fueron tiempos de reconocimiento por los resultados obtenidos, juntándose más de 20.000 firmas de los habitantes de aquélla Buenos Aires que fueron elevadas a la Cámara solicitando la creación de una Facultad Homeopática, tal como funcionaban en Estados Unidos; se perdió la votación por dos votos, con acaloradas discusiones que acabaron en el terreno del honor por los agravios intercambiados por el Dr. Luis Varela y un médico alópata contrario a la petición.
En ésos momentos existía la Sociedad Homeopática Argentina, creada luego de la obligada disolución de la anterior Sociedad y cuyo presidente fue el mismo Petit de Murat; su órgano de difusión fue el periódico El Homeópata, que se publicó con el concurso del Sr. E Jonas, quien también ejerciera la homeopatía con mucho éxito.
A pesar de los logros, fueron grandes las presiones que se ejercieron en contra de su desarrollo: entidades tales como el Consejo de Higiene, la Facultad de Medicina y la Academia de Medicina en una u otra forma rechazaban los embates de los partidarios de la Homeopatía.
En la misma Facultad se presentaron sendas tesis de doctorado contrarias a la misma, siendo particularmente dura la del Dr. Luis Maglioni, posteriormente muy reconocido médico y presidente del Círculo Médico; sin embargo, años más tarde el mismo Maglioni reconoció las bondades de la Homeopatía y se volcó hacia ella.
La resistencia ofrecida hizo que la terapéutica no se extendiera en la medida de lo esperado. Se pierde en el tiempo el fin de la Sociedad Homeopática y el destino de hombres como Petit de Murat o Clausolles.
Hasta 1932 siguieron habiendo esfuerzos individuales de médicos tales como los Dres. F. Ortega, A. Domínguez, M.Fuguerto, P. Segress, Roncela, Burgos, J. Tuati , Benavídez.
En ése año nace la Sociedad Homeopática Argentina -de igual nombre que la anterior- que años después adoptaría el nombre de Asociación Médica Homeopática Argentina, cuyo presidente fue el Dr.Godofredo Jonas, nieto de quien tuvo tan destacada labor en la epidemia ya mencionada.
Era su vicepresidente el Dr. A. Grosso, el Dr. R. Semich secretario, el Dr. E. Anselmi tesorero y como vocales los Dres. E Bonicel, F. Monzo y T. Paschero. Nacía allí lo que sería un brillante futuro para la Homeopatía en nuestro país.
El Dr. T Paschero perfeccionó sus conocimientos con el Dr. Grimmer en Estados Unidos, quien fuera discípulo de J.T. Kent; fue así como las ideas del mismo predominaran luego en su enseñanza en la Argentina.
La Escuela de graduados de la Asociación con docentes tales como el mismo Paschero, Jonas, Grosso, J. Masi Elizalde, Anselmi, Marzetti y Gringauz entre otros alcanzó prontamente un reconocimiento internacional.
Se creó a posteriori en 1972 la Escuela Médica Homeopática Argentina, lugar donde Paschero prosiguió su prédica junto a docentes de la talla de E: Candegabe y A. Masi Elizalde, éste último luego creador del Instituto Internacional de altos estudios homeopáticos James Tyler Kent.; a la par siguió la Asociación con profesores de la talla de F. Eizayaga, B. Vijnovsky, M. Moizé. Asimismo la Homeopatía cobró importancia en Córdoba, donde se creó el Centro de Estudios Médicos Hahnemanniano y en Tucumán con la presencia del Dr. Prebisch.
Muchos otros prestigiosos docentes han colaborado y colaboran día a día para continuar propagando los ideales hahnemannianos de la curación: ayudar a que el hombre alcance sus altos fines; a la luz del desarrollo actual de la Homeopatía en la Argentina, podemos decir que el sacrificio de tantos no fue en vano.