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Fecha
Septiembre / Octubre 2017 - Nro 85 -Año XVII
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La Formación del Homeópata en Argentina

Muchas son las personas que no conocen qué es la homeopatía, o tienen un concepto errado.

Este término fue acuñado por el Dr. Christian Samuel Hahnemann, médico alemán, nacido en Meissen, Alemania, en 1755.

Fue un incansable estudioso, que, desde pequeño sobresalió entre sus pares por su inteligencia y su facilidad por hablar diferentes idiomas.

Pero también fue un acérrimo idealista, que bregó por humanizar la medicina de su época, porque estaba llena de cruentos métodos de tratamiento, basados en una concepción netamente materialista del ser vivo.

Es así que nace la homeopatía, la medicina que toma en cuenta no sólo el cuerpo físico, sino también los síntomas emocionales de los pacientes, porque considera que el ser vivo está impregnado de una fuerza vital que es la que le da vida, pero que cuando está desequilibrada, produce enfermedad. Y ese desequilibrio es la enfermedad misma que se manifiesta mediante síntomas orgánicos y síntomas mentales.

La homeopatía fue y sigue siendo muy hostigada por la medicina oficial, la alopatía. Y este hostigamiento a veces proviene de la ignorancia, otras veces de la necedad, tantas otras de negocios que se esconden detrás de multinacionales, y otras, de creer que hay un pensamiento único llamado ciencia, con parámetros rígidos y sin permitir que otros saberes, a los que llaman pseudociencias, no merecen ser tenidos en cuenta porque no pueden ser demostrados con estándares puramente materialistas que se usan en el paradigma oficial.

Sin embargo, a lo largo de más de 200 años, muchos somos los médicos, veterinarios, odontólogos, farmacéuticos y más recientemente, agrónomos, que buscamos la verdadera sanación de nuestros pacientes, que no nos gusta recetar un medicamento que sabemos que a la larga, o a la corta, traerá nuevos padecimientos al enfermo, sea éste un ser humano, un animal o una planta.

Podríamos decir que la homeopatía se instaló formalmente en el mundo de la medicina, en 1810, cuando Hahnemann edita su primer libro de doctrina.

Y se fundaron escuelas alrededor del mundo, que a fin de fortalecer sus conocimientos y el intercambio a nivel de mundial, se agruparon en instituciones superiores, como lo son la Liga Médica Homeopática Internacional (LMHI) y el Comité Europeo para la Homeopatía.

En Argentina, las tres escuelas más prestigiosas: Asociación Médica Homeopática Argentina, Escuela Médica Homeopática Argentina y el Centro de Estudios Médicos Homeopáticos Hahnemannianos de Córdoba, conformamos la Federación de Asociaciones Médicas Homeopáticas Argentinas (FAMHA).

Se sabe mucho de los congresos, jornadas y simposios de la medicina oficial, y muchos creen que esto no pasa en la medicina homeopática. Y no es así. La FAMHA organiza congresos nacionales bianualmente, mientras que la LMHI organiza congresos internacionales una vez por año, en diferentes partes del mundo. A esto se agregan los cursos, seminarios e infinidad de actividades académicas que cada escuela organiza.

A su vez, la LMHI ha diseñado por consenso, los lineamientos de la enseñanza de la homeopatía, a efectos de que un profesional que se forma en Argentina, tenga conocimientos similares a aquel que se forma en cualquier otra parte del planeta.

La carrera actualmente consta de tres años de práctica y teoría, y se dicta sólo como posgrado, es decir que va dirigida a médicos, veterinarios, odontólogos y farmacéuticos ya recibidos, que sientan que estas profesiones convencional no son de primera elección, que hay otra forma y otro paradigma en donde el ser vivo no termina en el cuerpo físico y que, además, nos brinda una terapéutica suave, pero profunda, sin efectos adversos, sin iatrogenia.

Muchos pueden tener el concepto equivocado que la homeopatía es una especie de curanderismo o magia. Esto es totalmente falso. Yo diría que es todo lo contrario, que para llegar a ser homeópatas, hemos tenido que pasar por la facultad, recibirnos, hacer todo lo que hace un médico ortodoxo y luego ampliar nuestros conocimientos por medio de la homeopatía, para poder ejercer nuestra profesión con el respeto que el enfermo se merece.

Actualmente, me desempeño como Directora de Escuela de Posgrado de la Asociación Médica Homeopática Argentina y como tal, me empeño en inculcarles a los colegas que están cursando las carreras, que la homeopatía es mucho más que una medicina.

La homeopatía es investigación, es continuo estudio y puesta al día de los conocimientos, es respeto y acompañamiento del enfermo, es conocernos a nosotros mismos, para poder comprender al otro.

Un buen homeópata debe formarse en los conocimientos convencionales, tanto como en los conocimientos homeopáticos, porque de esta manera sabrá revisar a su paciente, sabrá qué estudios complementarios solicitar, cuándo indicar una cirugía, cuándo un interconsulta con un especialista o cuándo no llenar al paciente de chequeos innecesarios.

Por eso quise escribir este artículo, que tiene por objeto hacerle ver a usted, que tal vez nunca se atendió con un homeópata por descreimiento, que no hace falta “creer”, porque la homeopatía es algo serio, validado por millones de personas en el mundo que gozan de sus beneficios. Es un saber milenario que arranca en la época de Hipócrates, asentado en la base de una firme doctrina, y que Hahnemann, con su mente brillante, supo descubrir.

Falta que usted la descubra.

Dra. Silvia C. Mercado
Profesora Titular de la AMHA