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Fecha
Septiembre/Octubre 2010 - Nro 51 -Año X
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AUTORIDAD  AUTORIZADA

Lic. Graciela Galilea


Por estos días, ha  habido en Buenos Aires un nuevo caso de coma alcohólico en una jovencita de 14 años y como consecuencia de este desenlace, el gobernador de Buenos Aires solicita la colaboración de Jueces y Padres.
La máxima autoridad de la provincia pide a las autoridades judiciales y a las autoridades familiares que ejerzan su autoridad para que  haya más control en los jóvenes.
¿Qué significado, qué resonancia, qué lugar tiene en esta sociedad la palabra autoridad? ¿De qué sirve la autoridad? ¿Es necesaria? ¿Tiene vigencia? ¿Quién la reconoce? ¿Quién la quiere hacer propia, es decir, quién se autoriza a ejercerla?  Proponemos  reflexionar acerca del presente que viven los púberes y adolescentes en este mundo global, en relación con  la autoridad y la libertad.
Autoridad. Podemos dar su definición desde la perspectiva intelectual y hablar entonces del “poder de una persona sobre otra que le está subordinada; del crédito o fe que se le da a una persona, por su mérito o fama en determinada materia; de potestad, facultad;  de la persona revestida de algún poder, mando o magistratura”.  Hasta aquí, palabras objetivas. Sin embargo, si quisiéramos definirla desde la perspectiva emocional, tendríamos que recurrir a lo subjetivo y observar qué representa esta palabra en su esencia, para cada individuo con su propia historia.  Cada uno de nosotros puede hacer el ejercicio y probablemente aparezcan algunas de estas connotaciones: firmeza, seguridad, confianza, miedo, control, sometimiento, abuso, respeto…  Bajo esta mirada, las definiciones emocionales, por ser subjetivas, se diversifican ampliamente.
La autoridad está siempre en relación a algo o a alguien, es claramente vinculante. Pensemos como ejemplo en el gerente de una empresa, quien tiene autoridad sobre ciertos empleados a quienes supervisa. Aparece la jerarquía, distintos roles que dan un rango diferente y establecen un ordenamiento determinado. El tipo de vínculo que se crea dependerá del estilo de personalidad del gerente,  pero para que este lleve adelante su trabajo de manera satisfactoria habrá de lograr que las personas a su cargo también lo hagan. Jerarquía, ordenamiento, responsabilidad.
Llevemos ahora el concepto de autoridad al ámbito familiar. Sin dudas, siempre hay un ordenamiento, sea este positivo o negativo para el desarrollo de sus integrantes. Las jerarquías naturales se presentan, aunque se haga difícil  asumirlas o respetarlas. La responsabilidad aumentará proporcionalmente con la jerarquía, pero está en todos.
Nos servimos de la siguiente imagen para intentar comprender diferentes maneras de ejercer la autoridad, que nos gustaría expresar como autorizarse la autoridad.
Cuenta una historia de naufragios, que una noche, tras una jornada de pesca, cayeron al mar  dos padres con sus hijos.  Ambos progenitores jamás habían tenido una experiencia semejante, pero con mucho amor por su descendencia y un fuerte instinto de supervivencia, implementó cada uno su teoría acerca de cómo protegerlos de semejante trance. El primero, como había visto hacer en alguna parte, abrazó firmemente al hijo a la altura del cuello; el segundo, decidió sujetarlo por el hombro, como quien camina al lado de un amigo.    
Cuando luego de difíciles horas dieron con ellos, hallaron al primer hijo, asfixiado por su propio padre y al segundo, jamás lo encontraron.
            ¿Cuál es el modelo de crianza que  se ajusta a la realidad de estos tiempos?  Queda claro que no es aquel que aplasta la individualidad de cada ser con un reglamento universal, predeterminado e inamovible que ostenta un poder sometedor.  Quien crece sin ser escuchado en su verdadera esencia, probablemente alimente en sí mucho resentimiento que generará lo contrario a lo que se pretendió inculcar.
            ¿Será entonces bueno para el joven, crecer con absoluta libertad de decisión, sin restricciones, educándose a sí mismo?  Esta opción parecería algo más actual, pero no podemos olvidar que el niño a quien se le otorga esa responsabilidad, no está psicológicamente preparado para asumirla, con lo cual estamos errando en la hipótesis de que puede hacer un buen uso de esa absoluta libertad. Se le genera a futuro, un vacío en su existencia, una falta de sentido, una pérdida del rumbo que lo embarca en aguas de confusión a las que no puede enfrentar porque no tiene aprendido cómo, será pura indolencia e inacción.
            Para madres y padres, autorizarse la autoridad implica, en primer lugar, hacer una revisión acerca de la propia valoración de esa facultad. Por otra parte, conocer la enorme relevancia que tiene para un niño, crecer con un ordenamiento dado por quien él considera confiable, alguien que sabe que amorosamente le va presentando el mundo y enseñando por qué lugares sí y por cuales no transitarlo y que por sobre todas las cosas, tenga la claridad de darle el lugar de niño. Un niño no puede, por su buen desarrollo, ser conducido tempranamente a establecer pensamientos y juicios de adulto independiente, no tiene aún la suficiente autoridad sobre sí mismo y necesita a sus padres como tutores de su sano crecimiento.
Cuando finalmente este niño se convierte en adolescente, sucede evolutivamente una especie de cierre de compuertas y aquel quien algún día  mirase con admiración y necesidad de imitar a sus padres,  ahora busca anidar su individualización y para ello genera unas fuerzas de antipatía que mantienen a su ambiente a distancia. Cuando en la primera parte del desarrollo no se generó aquel sentimiento de confianza que da el descansar en que un otro amoroso toma las decisiones, es decir, ejerce la autoridad porque es una autoridad en materia de guía y crianza, estas fuerzas nuevas de la adolescencia, de rechazo,  de antipatía, en lugar de actuar hacia el ambiente, actúan hacia el interior del adolescente, dañando el propio cuerpo.
El Dr. Rozenholc explica la reunión de agua y fuego que se produce químicamente en el alcohol  y establece una relación simbólica de aquellos elementos con la función de la madre y la del padre. Quizás haya que escuchar este interesante concepto como un mensaje de los jóvenes de esta época para quienes los guían por la vida, y recordar que los padres tienen autoridad y son autoridad, sólo tienen que autorizarse.
Creemos que estamos transitando un momento de la evolución de la Humanidad que requiere ser sostenido por redes sólidas. La autoridad propia de cada ámbito de la sociedad: la Familia, la Educación, la Salud, lo Social, lo Político, lo Cultural entramando un sostén para el desarrollo de los niños hacia su ser adulto. La propuesta sería aprender a conocer con qué se cuenta individualmente, cuál será el aporte de cada uno en esta red y fundamentalmente, saber en esencia acerca de esos hombres y mujeres en quienes se convertirán estos niños, estos jóvenes.

Nos autorizamos a reflexionar y hallamos que es necesario el diálogo, abrir el debate, ya que no alcanza con el desarrollo de las creencias de uno solo.  La propuesta está hecha.

Lic. Graciela Galilea
Espacio Perspectivas