He observado a través de los años de consultorio una expresión que se repite en los pacientes, no en todos desde luego, sin embargo son suficientes como para estudiar en detalle el por qué ocurre.
Considero que vale la pena su análisis y con éste artículo sembrar el debate en mis colegas que hayan observado lo mismo.
El estudio de éste como de otros hallazgos dentro de la práctica de la homeopatía es positivo y enriquecedor para todos.
Como en cada consulta médica el paciente comienza relatando sus dolencias, en principio físicas y luego él mismo relaciona esos eventos con sus propios estados emocionales y sus cambios que en mayor o menor medida todos los seres humanos tenemos.
La nota de todo esto es que en el transcurrir del tiempo y el avance del paciente con el tratamiento y la mejoría del mismo los relatos se tornan mas concretos y comienzan a hacerse notorios ciertos síntomas remanentes del cuadro inicial, de mucho menor importancia en general.
Con las consultas sucesivas y al sostenerse la mejoría llega un momento en su evolución en el que el paciente se muestra sorprendido ante lo que él mismo afirmara en su primera o segunda visita.
La persona una vez mejorada en su actitud general, no solo en sus síntomas físicos, debe hacer un esfuerzo por recordar cómo estaba y su relato inicial así como tam- bién su postura frente al conflicto vital que expresó en las primeras entrevistas.
El individuo observa perplejo su propia condición inicial cuando el profesional, si lo juzga oportuno, le relata su primera exposición una vez avanzado el tratamien- to.
Sin duda y más allá de las teorías que se quieran argumentar para explicar este fenómeno: aquí tenemos una prueba de la efectividad de nuestra medicina y corro- bora los postulados en cuanto a su acción.
Lo anterior ocurre lisa y llanamente y se explica por el CAMBIO DE ACTITUD VITAL del enfermo o sea de su recuperación en totalidad y no de una mera desa-parición de él o los síntomas físicos que motivaron su consulta. En mi caso jamás observé esta circunstancia en el ejercicio de la medicina alopática antes de ejercer la homeopatía.
En la medicina oficial el síntoma puntual ha desaparecido ante la acción de una droga química (valga la redundancia) o supresión del síntoma pero sin tocar el plano mental del individuo y su vida de relación.
Todo esto se refiere a síntomas suprimidos pero no curados. La actitud vital del enfermo en este caso es la misma, nada cambia en él. Continúan apareciendo sín- tomas en un desfile de nunca acabar en los más variados aparatos y sistemas. Si hoy no hay algo respiratorio habrá digestivo o viceversa o partes blandas (dolores, sensaciones molestas, etc)
La HOMEOPATIA sostiene que la enfermedad no surge, ES un profundo desequi- librio de la ACTITUD VITAL que librada al azar en algún momento llega al cuer- po físico perturbándolo y produciendo la enfermedad orgánica o sea el diagnóstico clínico.
Al tratarla por el método convencional el mecanismo de producción queda indem- ne. Todo aquello que lo llevo a enfermar no se trata y por lo tanto allí se presenta la conocida metástasis mórbida o sea la expresión distinta y en diferente lugar de una nueva (en apariencia) enfermedad orgánica. La enfermedad es la misma pues el desequilibrio es el mismo, nada se hizo por remediarlo.
Volviendo al tema que nos ocupa veo muy importante que los colegas tengan en cuenta esto y de esa forma estudiarlo entre todos como así también, seguramente, muchos pacientes al leer este artículo se sentirán identificados pues ellos mismos han dicho en algún momento de su evolución ¿YO DIJE ESO?
Tengámoslo presente como una condición más de nuestra efectividad.
Hasta la próxima.
Dr. Enrique Barrueco
Médico Homeópata Unicistas