Uno
de los más prestigiosos médicos homeópatas
procedente de la India, el Dr. Rajan Sankaran, produce un
movimiento en Buenos Aires ante más de cien colegas
argentinos, en el cual muestra un modelo bien pensado y trabajado
que comienza con la diferenciación de los reinos (animal,
vegetal y animal) y que sirve de puntapié inicial para
la toma del caso, un primer elemento a diferenciar en el paciente.
Si tenemos el caso de una persona a la que identificamos con
un mineral, todo su discurso va estar en relación a
la Estructura teniendo en cuenta que su rol va a estar circunscripto
a cuidar familia, amistad, rendimiento, relaciones, etc. Si
el medicamento que necesitara fuera de origen animal, todo
lo que podemos observar en sus palabras va a estar relacionado
con la Supervivencia. Por ejemplo, ante dificultades con su
jefe, el tema pasa a ser tú o yo y esto se refleja
en todos los campos. Si determinamos que el remedio que necesita
un paciente es una planta, descubriremos que todo va a estar
en relación con la sensibilidad, con el campo Emocional,
sin olvidarse que las plantas necesitan de lo externo, como
las lluvias, el sol y el viento y se tendrá que tomar
en cuenta estas cuestiones.
Es interesante ver cómo emplea del Dr. Scholten la
clasificación de la tabla periódica de elementos,
quien produce un nuevo ordenamiento de los minerales, que
tiene características reveladoras por la manera en
que está realizada. Por ejemplo, en la primera línea
ubica el Hidrógeno y nos muestra cómo la temática
de este elemento está relacionada con el nacimiento
y la existencia. Luego, en la línea del Lithium ubica
el tema de la separación; la siguiente línea,
el Natrum, ahí ubica el tema de la identidad y la relación
con la madre; luego, en la línea de Calcárea,
aparece el tema de la seguridad, la tarea; por debajo de esta
línea, el Strontium, ubica la creatividad, perfomance,
etc. y así va trabajando cada lugar en la tabla en
donde reconoce que los elementos ubicados en el extremo izquierdo
son incapaces de tener éxito, los del medio sí
tienen éxito y los de la derecha son descriptos como
que mantienen el éxito mientras los elementos que se
ubican en el extremo derecho pierden éxito.
El Dr. Sankaran también incorpora una variedad importante
de patogenesias animales, clases y subclases (crustáceos,
animales marinos, insectos, arañas, reptiles, serpientes,
anfibios, pájaros, mamíferos, etc.) evaluando
la competición, sus atractivos, su sexualidad.
Un análisis novedoso es el que realiza con su descripción
del alma de las plantas, en donde crea una clasificación
totalmente nueva a partir de sus síntomas generales,
de acuerdo con las familias de las que provienen y entonces,
observamos que las longaniáceas (nux vomica, gelsenium,
e ignatia), tienen en común el shock seguido de su
efecto paralizante.
Su clasificación miasmática es diferente y por
lo tanto produce una reformulación de los mismos: 1)
miasma agudo 2 ) tifioideo 3) malaria 4) psórico 5)
tiña 6) sicósico 7) tubercular 8) lepra 9) cáncer
10) sífilis.
Lo sorprendente en el Dr. Sankaran es la clasificación
en donde divide en niveles de profundidad a la homeopatía
para la toma del caso: 1) La patología 2) Los síntomas
3) Las emociones 4) Las ilusiones 5) Las sensaciones 6) La
energía y el séptimo nivel dice que no puede
nombrarlo por el momento.
En donde personalmente entiendo que el modelo es revolucionario,
es el momento en el que tomando un caso con un paciente, luego
de su larga exposición, comienza a pedirle que se concentre
en el lenguaje que tienen sus manos y fundamentalmente, en
qué sensaciones acuden ante el interrogatorio, que
siempre remiten a lo más profundo del paciente, ya
que en el nivel de la sensación no hay lenguaje, no
hay intelecto, desaparecen ciertos niveles corticales que
son operaciones de la represión.
Hay algo que con sencillez nos pide a los colegas, que me
parece maravilloso. Nos dice: “queridos colegas, ustedes,
cuando toman una historia, tienen que hacer de cuenta que
no saben nada, que son idiotas, porque si el paciente cree
que ustedes saben, no les entregará eso maravilloso
que son sus sensaciones más profundas”. Es decir,
pide un cambio de la posición médica, bajar
al médico del lugar del supuesto saber, lo que permite
al paciente deslizarse por lo más profundo de su ser,
durante la consulta.
Para explicar un poco más me gustaría dar un
ejemplo de mi experiencia clínica a partir de haberme
interiorizado y comprendido el modelo. Esta pequeña
historia pertenece a una paciente que atiendo hace 4 años.
Beatriz tiene 43 años, es soltera, muy apegada a sus
padres. Me consulta por hipertiroidismo e ictericia que la
aquejan hace 7 años. Beatriz se describe como triste,
tímida, vergonzosa, sin muchas inquietudes, muy trabajadora,
con poca vida social, es de poco salir y no ha tenido una
relación afectiva en todos estos años. Trabaja
en un negocio de la familia y toda su vida parece estar cercada
por relaciones familiares. Durante muchos años recibió
un medicamento llamado Silícea, en variadas dosis y
potencias, que habían mejorado en ella todos los síntomas
clínicos, pero no había logrado poner, a mi
entender, en marcha un mecanismo profundo de curación.
Ante este caso, un día me propongo poner al servicio
de mis conocimientos todos los aportes del Dr. Sankaran y
comienzo a preguntar a la paciente en la consulta, qué
gestos son los que estaba realizando con las manos. En principio
no puede hablar de sus gestos, pero noto que con sus manos
hace un dibujo en el aire, de algo que asemeja a un útero,
y en su expresión se percibe dolor cuando sale de ese
dibujo que trazan sus manos. Le insisto, le pido que me hable
un poco más acerca de lo que está haciendo con
las manos y sólo puede pronunciar la palabra “mamá”.
El clima que se estaba generando en la consulta iba permitiendo
que la paciente me entregara síntomas como la ansiedad
con desesperanza, llanto por la noche debido a su estado,
y refiere su tristeza, que es de toda la vida, datos que en
anteriores consultas no había mencionado
Decido prescribir Lithium carbonicum, medicamento que produce
un cambio sustancial en la vida de esta paciente, de tal magnitud,
que a los 30 días de la prescripción, recibo
un llamado de Beatriz, en el que me hace casi una confesión
telefónica: me cuenta que viene de la iglesia de hablar
con su cura confesor y que yo voy a ser la segunda persona
a la que le va a contar algo que ha sido muy doloroso en la
infancia, que había sido violada por su padre y que
en ese día lo iba a hablar con toda su familia. Y así
fueron ocurriendo sus cambios, y hoy encontramos a una Beatriz
más libre, trabajando en forma independiente, ya no
con su familia. Comienzan a aparecer nuevas necesidades en
ella, como las de salir, abrir el juego en su relación
de amistades y de sus proyectos futuros.
Esta pequeña síntesis de este caso clínico
es una puntada inicial para estudiar en profundidad el nuevo
modelo propuesto por estos Buenos Aires de la India y recordar
a mis colegas, que en ciencia, no nos podemos abroquelar a
los conocimientos del pasado y tenemos que ser valientes para
incorporar estos nuevos modelos, porque esta vida es un permanente
cambio y nosostros, los médicos, estamos inmersos en
ellos.
Gracias.
Dr. Sergio Rozenholc
|