Hay
veces en las que nos pasa que damos vueltas en la cama, una
y otra vez, sin pegar un ojo.
Acomodamos la almohada para un lado, para el otro, o abrimos
la ventana, o intentamos leer algo, o ver televisión,
o tomar algo, y sin embargo, nada: imposible pegar un ojo.
Nos vemos la cara al espejo y parecemos “el dos de oro”.
Entonces sobrevienen las ideas y los pensamientos. Llega el
fastidio, y luego el enojo por la situación. Pensamos
en el día que tuvimos, o en el día siguiente,
y la cosa se pone de mal en peor. Al día siguiente
nuestra cara es la huella misma de la falta de descanso. Y
así andamos soportando el día, como sombies,
esperando que se pase de una vez todo, para quizás
volver a encontrarnos con el mismo problema en la noche que
sigue. Y a pesar del cansancio, la cosa parece ser insuperable.
Desde la homeopatía se ofrecen múltiples soluciones
al problema. A poco de tomar estos medicamentos, quien consulta,
halla alivio, y lo que parecía dudoso, se convierte
en certeza de bienestar, cuando se logra armonizar toda situación
de angustia, stress, nervios, ansiedad, y se alcanza la calma
que da un sueño reparador.
A continuación, se describen una serie de medicamentos
y síntomas que cubre cada uno. La idea es mostrar esto
solo de modo orientativo, ya que nada de lo que aquí
se dice reemplaza la necesaria e insustituible consulta con
el médico.
Automedicarse no solo es no conveniente, sino que además
puede hacer que el problema de insomnio se instale aún
más.
Sulphur:
Sueño muy liviano al estilo de “sueño
de gato”, el menor ruido lo despierta. Se despierta
con frecuencia después medianoche, a las 3, o a las
5 de la mañana con deseo de mover el vientre; o por
sueños atormentadores, o pesadillas, o por tos; se
despierta asustado. Insomnio, sobre todo después de
las 3, 4 ó 5 de la madrugada. Irresistible somnolencia
de día, e insomnio de noche. Todo lugar en la cama
parece duro para su cabeza, y se mueve de un lado a otro.
Bostezos frecuentes. Duerme con los ojos semiabiertos. El
sueño no lo descansa. Solo puede dormir de espaldas
y con la cabeza alta. Sueños felices, se despierta
cantando o canta en el sueño. Tiene pesadillas, especialmente
cuando duerme de espaldas.
Sueña con fuego que cae del cielo, con perros que muerden,
con caídas, con peligros, con la muerte, con presentimientos
de lo que va a ocurrir mañana; muy reales, que cuesta
distinguirlos de la realidad.
Pulsatilla:
Sueños
ansiosos, peor acostado sobre el lado izquierdo o después
de hacerse mala sangre. Su posición preferida para
dormir es con sus manos encima de su cabeza o debajo. Terrible
sueño cuando cae la tarde o después de mediodía.
Insomnio antes de medianoche hasta las 2, o después
hasta el amanecer, por tos, por comer muy tarde y en abundancia,
por excitación, por miedo, por cefaleas o congestión
cefálica, por prurito, por sacudidas, por dolores en
los miembros, por palpitaciones, por malestar, por sacudidas
o sobresaltos en los miembros; por o con gran aflujo de pensamientos
o por el mismo pensamiento siempre repetido, como una idea
fija; en una habitación oscura; se acompaña
de somnolencia (más durante la fiebre o el calor),
o de sudores o inquietud o escalofríos, o de ansiedad
durante la fiebre; insomnio en niños o en jovencitas.
Se despierta con frecuencia; muy fatigado a la mañana
y lleno de temores. Bostezos antes del período menstrual.
Silicea:
Tiene mucho sueño
después de comer, y se la pasa bostezando. Su dormir
es de sueño muy liviano. Vuela una mosca y ya se despierta.
Duerme hasta la media noche y después no pega un ojo.
Imposible volver a dormirse. O se vuelve a despertar cada
vez que, al conseguir dormirse oye el ruido de sus propios
ronquidos. Sus sueños son tan reales y excintantes
que le quitan el sueño. Sueña con acontecimientos
que pasaron hace mucho tiempo; con ladrones, asesinos, perros,
viajes, fantasmas.
En un tratamiento
homeopático unicista está la clave para poder
enfrentar de la mejor manera todos los desequilibrios físicos
y emocionales, involucrados, generando una armonía
duradera fundamental para recuperar la salud perdida, ya sea
por impactos emocionales recientes o de mucho tiempo.
Dr. Sergio Pereira Vitale
Médico homeópata Unicista
4545-8734
www.unicista.com
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