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Fecha
Diciembre 2006 - Enero 2007 - Nro 31 -Año V /VI
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Notas, Entrevistas ....
 
 

 

Cuprumio El Verdulero.

Dra. Nora Aranovich.

Cuprumio vivía en un pequeño pueblito del interior y era el mejor verdulero del pueblo, pues cultivaba él mismo sus verduras , cosa que hacía que se sintiera un “gran personaje”. Además este personaje peculiar se pasaba horas caminando por los campos y cosechando hierbas. Esto le permitía estar en lugares solitarios, en contacto con la naturaleza y en su delirio se le daba por hacer cosas raras como aullar como un lobo, mugir como un ternero, croar como las ranas o gritar como un loco. Que capacidad de imitación!!!
A veces, en su delirio, hasta sentía deseos de morder. Cuando regresaba a casa luego de estas escapadas por el campo, volvía con su ropa toda manchada de verde, para gran desasosiego de su mujer que protestaba como loca. Pero lo llamativo era que su ropa de los domingos, la impecable camisa blanca que usaba para ir a misa, también se manchaba de verde, sobre todo en las axilas. Fue ahí donde su mujer descubrió que su transpiración manchaba de dicho color. Era al único que le sucedía esto en todo el pueblo.
¡Que hombre tan peculiar!!
Quiero dejar bien claro que iba a misa arrastrado por su mujer, porque a él la religión no le interesaba en absoluto; pero si no la acompañaba se sentía sumamente culpable y lleno de remordimiento.
En sus años de juventud, había incursionado en la carrera militar, delirando que era un general o un oficial de alto rango.
Sumamente dictador, hablaba con tono de mando; sentía deseos de matar y era sumamente rencoroso, llegando a odiar a sus superiores, pero tuvo que dejar la carrera militar por COBARDE , demasiado prudente, pues ante el peligro sentía deseos de escapar y de esconderse, cosa que no convenía a su profesión.
Cuprumio era muy miedoso. No salía del pueblo para no circular por la ruta pues tenía terror a los accidentes.
No nadaba nunca en la laguna pues tenía terror al agua y era tan prudente que caminaba con precaución por temor a lastimarse. Como buen loco que era tenía temor a la locura y al maleficio.
Tanto miedo tenía que temblaba de miedo.
Un día se agarró una bronca terrible por una discusión con un cliente. Fue tal su enojo que le dio una convulsión. En realidad el médico nunca supo si el motivo fue la rabia o una erupción que había tenido la semana anterior y que el había “curado” con uno de sus yuyos mágicos. Lo cierto, que la convulsión estaba, y cuando Cuprumio mejoró, volvió a aparecer el mismo brote que él había suprimido.
La convulsión fue muy fea. Comenzó por los dedos de las manos y de los pies y luego se generalizó, qudando con los puños cerrados y los pulgares incluidos. Parecía un boxeador.
Su cara estaba cianótica y largaba espuma por la boca. De mas esta contarles que orinó sus pantalones. Fue un cuadro horrible. Cuando recuperó la conciencia, se quejaba que sentía un gusto metálico y al tomar agua hacía ruido de glu- glu cuando tragaba.
El agua fría lo mejoró y no repitió la convulsión. Parece mentira, pero es increíble lo que puede hacer un traguito de agua fría.
La madre de Cuprumio, era una dulce ancianita que todavía conservaba la lucidez, comentó que Cuprumio de chiquito casi se había muerto por una tos convulsa, quedando azul y como muerto luego de los ataques de tos y que ella había descubierto que apenas un traguito de agua fría lo mejoraba.
Luego de la convulsión, Cuprumio comenzó con una diarrea muy importante. En el hospital sospecharon que se tratara de cólera asiático. El médico que lo atendió preguntó si sentía frío.
Cuprumio contestó que no pero que sentía calambres fuertísimos en las pantorrillas y en el abdomen.
El médico preguntó nuevamente si tenía vómitos con la transpiración helada en frente, ante lo cual Cuprumio volvió a contestar que no, pero que los calambres eran intolerables y comenzó a gritar de dolor, mientras su cara se ponía cada vez mas azulada.
Esto convenció al facultativo quien tomó un frasquito de glóbulos de su botiquín, los disolvió en un poquito de agua fría y cuchareta tras cucharita se las fue dando hasta que Cuprumio mejoró y salvó su vida.

Síntomas
Ilusión que está vendiendo verduras
Ilusión que es un gran personaje
Ilusión que está recogiendo hierbas
Aulla
Muge como un ternero
Croa
Grita
Imitación (mímica)
Morder deseos de
Transpiración manchando de verde (E)
Ansiedad de conciencia como si fuera culpable de un crimen
Remordimiento
Ilusión que es un general (E)
Ilusión que es una persona de rango
Dictatorial, habla en tono de mando
Matar deseos de
Malicioso (rencoroso)
Odio
Cobarde
Prudente
Escapar deseos de
Esconderse a causa de temor
Temor a los accidentes
Temor al agua
Temor a lastimarse
Temor a la locura
Temor al maleficio
Temor con temblores
Convulsiones por enojo
Convulsiones cuando las erupciones no aparecen o son suprimidas
Convulsión comienza en dedos de la mano y del pie
Cara, decoloración azúl con convulsiones
Micción involuntaria durante las convulsiones
Convulsiones con pérdida de la conciencia
Boca, gusto metálico
Estómago, gorgoteo bebiendo
Estómago, beber agua fría mejora
Tos bebidas frías mejoran
Grita durante los calambres (E)

Dra. Nora Aranovich
Profesora adjunta de la Cátedra de Pediatría de la EMHA