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Fecha
Diciembre 2006 - Enero 2007 - Nro 31 -Año V /VI
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Notas, Entrevistas ....
 
 

 

El Contador Me Contaba..

Dr. Goldstein.

Muchos pacientes que visitan por primera vez a un médico homeópata le preguntan cuánto tiempo tendrán que esperar para ver los resultados del tratamiento. Agregan que les han dicho que la Homeopatía demora mucho en mostrar sus beneficios o sea, en liberar al paciente de los síntomas que sufren. Es razonable que quien padece aspire a que sus síntomas lo abandonen lo antes posible. También es cierto que, en muchas personas, el remedio homeopático requiere largo tiempo en manifestar todas sus posibilidades de éxito. Pero unos y otros deben saber que no siempre la rapidez de la respuesta al tratamiento homeopático depende del medicamento bien elegido por el médico homeópata o del bien preparado por un farmacéutico homeópata que merezca confianza por haberse formado en un instituto homeopático reconocido. En la generalidad de los casos la acción del medicamento depende de la respuesta del sistema defensivo o inmunitario de la persona, como diría la medicina oficial, o del retorno al equilibrio de la Fuerza Vital, en términos de la Doctrina Homeopática. Esa respuesta o reequilibrio explica tanto una acción rápida del remedio, como demuestra que mostrar paciencia para esperar que dicha acción se haga efectiva ha sido una buena elección por parte del enfermo. El que sigue es un ejemplo estas observaciones.

LA LENTITUD COMO ESTILO
Carlos, 42 años, esperaba obtener este año su título como contador, la misma profesión de su difunto padre. Tardó en decidirse a iniciar la carrera y llevaba muchos más años que los compañeros que fue teniendo durante ella y que se fueron recibiendo mientras él sigue estudiando. Para explicar esa tardanza Carlos contó que estaba empleado en un Estudio Contable desde hacía muchos años y que, en cuanto rindiera las dos materias que le faltaban, iba a ser ascendido. Su trabajo en esa empresa no era específicamente contable pues pasaba la mayor parte del tiempo fuera de las oficinas desempeñando sus tareas. Esta, por lo que entendí, era como de enlace entre clientes y Estudio. Carlos se apresuró a explicarme que no se trataba del trabajo que podría realizar un cadete sino de algo más específico y profesional.

EL AIRE LIBRE COMO NECESIDAD
En lo que me contó, Carlos se empeñó en destacar que se sentía bien en esa tarea fuera del Estudio. El lo llamó, “su trabajo itinerante” y remarcó que, “por suerte era al aire libre”. Esa tarea le permitía evadirse del encierro en una oficina. El no soportaba estar confinado entre cuatro paredes. Mientras decía esto introdujo un dedo en el cuello de su camisa y corriéndolo de un lado a otro, tiraba de él como para separarlo de la piel o, por lo menos, como para tratar de aflojarlo. Advertí que gruesas gotas de sudor le caían desde su cabeza y se deslizaban por su rostro. Reflexionó que tal vez fuera su temor al encierro en una oficina lo que lo hubiera demorado tanto en terminar sus estudios. Cuando eso ocurriera lo ascenderían, ganaría más, pero se vería obligado a trabajar en reclusión. Actualmente debía cumplir una guardia en las oficinas del Estudio un día por semana. Lo toleraba con bastante dificultad. No podía soportar el encierro y menos, menos aún, a la gente.

JUNTO A LA VENTANA COMO NORMA
Ese problema suyo con el encierro ni siquiera le permitía visitar el departamento de alguno de sus amigos. Cuando lo hacía, ni bien llegaba se ponía junto a la ventana y desde allí hablaba con ellos. No se podía apartar de la abertura salvadora. Sus amigos, que al principio le habían hecho bromas por esta “manía”, habían terminado por aceptar que Carlos fuera como era. Además, ellos sabían que, a lo sumo a la media hora, él se tendría que ir. Le faltaría el aire. Por este “problema” suyo Carlos presumía que cuando se recibiera y tuviera que trabajar en una oficina le iba a ser insoportable. Se anticipaba a pensar que la iba a pasar muy mal.

ANTICIPANDOSE COMO SEGURIDAD
Cuando vino a su segunda entrevista se mostró gozosamente excitado por la acción del remedio. Se consideraba curado de su temor al confinamiento. Desde la entrevista anterior se había visto varias veces en lugares a los que antes hubiera sentido como cerrados, estrechos, en los que él solía sentirse como en una jaula y que se ahogaba. La primera vez que, en uno de esos lugares, se sorprendió al no sentir incomodidad alguna, se puso muy ansioso esperando con anticipación que “su manía” se le repitiera. Después, contó cómo se había ido acostumbrando a sentirse libre de su flagelo. Hasta llegó a buscar situaciones en los que antes “su manía” solía aparecer. Por ejemplo, contó que se había atrevido a aprovechar una fecha de examen y había aprobado su penúltima materia. La “prueba” no había sido tanto por terminar de cursar, como para comprobar la extinción de “su manía”. Le había sido necesaria como ensayo de lo que sería para él dejar de trabajar al aire libre y estar metido todos los días en una oficina.

EL ENCIERRO COMO PRUEBA
Yo había cambiado mi consultorio a un edificio de departamentos. Después de extenderle una receta donde repetí el remedio salvador tuve que acompañarlo hasta la puerta del edificio para permitirle salir. Antes debimos utilizar el ascensor. Apenas iniciado el descenso el aparato detuvo su marcha y quedamos encerrados en la cajuela con una pared cubriendo la puerta, es decir, sin posibilidad de “ver” una salida. Preocupado por el síntoma de mi paciente apelé a apretar el timbre que sirve como auxilio para estas situaciones. La campanilla no sonó. Miré a mi paciente temiendo en él un derrumbe de la fortaleza recién adquirida. En realidad, lo tan temido y siempre evitado por Carlos se había materializado. ¡Estábamos realmente presos y la jaula del ascensor era nuestra prisión!

PERDER EL SINTOMA
Pero Carlos estaba sonriente, tranquilo. Como no sabía cuánto tiempo le duraría este equilibrio, golpeé con fuerza la puerta del ascensor haciendo sonar el metal. Alguien nos preguntó qué nos pasaba y dijo que iba a avisar al encargado. Pasaron muchos minutos sin ninguna señal de auxilio. A cada momento temía que la fortaleza de Carlos se desmoronara. Pero eso no ocurrió. Dije algo pretendiendo hacer una broma sobre nuestra situación y Carlos me asombró con su respuesta. El me dijo: “¡Menos mal que esto me ocurre después que su remedio actuó!” A continuación Carlos me mostró que en la pared de la jaula había una tarjeta de la empresa que atendía el servicio de mantenimiento de los ascensores en la que había un número de teléfono. Sacó su celular y llamó a la compañía. Como si fuera una trivialidad explicó nuestra situación y me iba contando las instrucciones que iba obteniendo. Con satisfacción tuve la impresión de que Carlos trataba de calmarme a mí. Nuestro encierro duró veinte minutos. ¿Cómo habría respondido esta persona si, de acuerdo a su propia observación esto se hubiera presentado sin que el remedio hubiera actuado? Después de todo, había sido nada más que una sola toma.

LA HOMEOPATIA PUEDE SER RAPIDA O LENTA
“Entonces –reflexionó Carlos- la Homeopatía no es ¡tan lenta…!” El había llegado a mi consulta después de transitar por casi diez años distintos consultorios de médicos no homeópatas y se había cansado de tomar tranquilizantes, relajantes musculares, ansiolíticos y hasta antidepresivos. Definitivamente yo había asistido como co-protagonista a una riesgosa prueba de la acción combinada del remedio homeopático con la excelente respuesta del sistema defensivo de mi paciente. El retorno al equilibrio de la Fuerza Vital se había logrado de una sola vez, con un solo remedio y había dado por tierra las apreciaciones de lentitud de respuestas del tratamiento homeopático. Esto no siempre es así pues los seres humanos no nacemos “calcados” como por un sello. No somos todos estrictamente iguales y nuestras reacciones son tan personales o individuales como son identificatorias nuestras huellas digitales. Hay pacientes cuya Fuerza Vital tarda en responder por distintos obstáculos a la curación y otros en los que ella reacciona rápidamente. Carlos lo pudo comprobar en sí mismo.

Dr. Goldstein