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Fecha
Agosto/Septiembre 2006 - Nro 29 -Año V
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Notas, Entrevistas ....
 
 

 

“Lo Digno De Curar (Un Paciente Sabio)”.

Dr. Gerardo Morriello..

En este artículo, quiero manifestarles a nuestros lectores qué es lo que consideramos los homeópatas, lo digno de curar.

Es conocido por todos que la medicina alopática solo busca encuadrar al enfermo en un diagnóstico orgánico o sociológico y trata al paciente con medicinas que solo acallan el dolor físico, extirpan un órgano, tratan las ansiedades o hacen algún tratamiento terapéutico rápido, para mitigar algún síntoma físico o psíquico, según el criterio del especialista de turno.

Nosotros, como homeópatas, buscamos cuál es su manera particular de sufrir, a través de síntomas peculiares y extraños; nos interesamos fundamentalmente en aquellos referidos a sí mismo, a un aprecio equivocado de sí, a un juicio desviado y a una voluntad desequilibrada, en sus decisiones e intenciones.

Todo lo precedente, referido a sí mismo, pero también todas las cuestiones que lo alteren en algún sentido con su entorno, circunstancias y principalmente con los demás.

Esta sintomatología a la que prestamos toda nuestra atención, no es más que su forma individual de sufrir o acallar sus sufrimientos, con el ocultamiento o la negación, con la huida o la depresión anímica, autodestruyéndose o destruyendo a sus semejantes.

Según mi criterio, en esta forma particular de pensar, sentir y actuar, con él y sus pares, está el origen primario de su enfermedad somática (orgánica) y/o sociológica.

Nosotros no prescindimos de todos los adelantos científicos, tampoco de la aparatología, necesaria en muchos casos para salvar vidas, pero como leí hace unos días en un artículo de un matutino, el Dr. San Román, Presidente de la Sociedad de Terapia Intensiva, decía que "lo más importante es el tiempo que el médico le puede dedicar a su paciente, para escuchar y analizar sus dolencias". Esto expresaba en un extenso artículo, donde estaba en desacuerdo con los 10 a 15 minutos que le dan a un médico para realizar la atención de cada paciente. Estas reflexiones por parte de un médico formado en la alopatía son un claro ejemplo de que algo puede cambiar...

Volviendo al tema primordial de qué es lo digno de curar en cada paciente, les contaré una historia clínica de mi experiencia personal.

Se trata de Saúl, de 45 años, que viene de Baradero, está casado, tiene 4 hijos y se dedica a la metalúrgica. Me cuenta que siempre está cansado, trabaja muchas horas y practicaba paracaidismo, hasta que tuvo un accidente, con la secuela de aplastamiento vertebral, que dejó dolores de cintura continuos. Presenta además, dolores articulares por aumento de ácido úrico, contracturas y tensiones musculares frecuentes. Estaba siendo medicado con antigotosos y antiinflamatorios.

Me cuenta que es un "tipo calentón", explota fácilmente, tira todo de la mesa si le mienten o quieren hacer cosas fuera de lo legal. Dice que sus cóleras se le pasan rápido y a los 5 minutos se arrepiente y hasta puede pedir perdón. Agrega que es cerrado, no cuenta sus problemas, los medita y busca dentro de sí mismo la solución.

Dice ser duro para demostrar sus afectos y que le afectan la miseria y los chicos pobres.

Su alimentación es variada y en general no se priva de nada.

Me cuenta que le costó estudiar, por su desidia, pero tiene mucha facilidad, y que siempre le gustaron los deportes de riesgo.

Todo esto fue en marzo del 2004. Lo mediqué con Depuratum mil en dosis plus y al tiempo, cuando vuelve, me cuenta de sus mejorías en todos sus dolores y la vuelta a jugar paddle; pero lo que más noto, es una mejoría marcada en su irritabilidad. Comenta que todo es más fluido, que su conducta es otra, ve las cosas diferentes y no se da tanta manija.

Esta semana luego de más de 2 años de tratamiento, lo vuelvo a ver, me dice que le están volviendo las cuestiones por las que me consultó y no quiere que su carácter se vuelva a disparar. No tiene más dolores articulares, pero él sabe que lo digno de curar, es su conducta, su desequilibrio en su personalidad: " por eso vuelvo Doc, porque así no se enferma mi cuerpo."

¡Hasta la Próxima ¡

 

Dr. Gerardo Morriello

Profesor de la EMHA (Escuela Medica Homeopática Argentina)